19 de enero de 2021
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Un candidato llamado Santos.

10 de abril de 2010

En otrora fue un consentido y ‘mimado’ del partido liberal, paseado por las mieles de la màs exquisita burocracia todo por ser sobrino-nieto del ex presidente Eduardo Santos y, además, nieto del gran “Calibán”, Enrique Santos Montijo.
En el blog La Pringamoza publicado en El Tiempo, Cambio, Eje 21 y la revista Semana, en esta ùltima el despliegue fue casi nulo ya que se refundió por la avalancha de artículos de ese día, el 26 de Marzo del año en curso exprese de manera contundente y señalando hechos incontrovertibles de que la formula Santos-Garzon, no era una opción, y mucho menos viable. Me cayeron rayos y centellas (ver comentarios en el blog de El Tiempo)  por blasfemo y me tildaron de ‘mamerto’ ¡que equivocados! por no pensar como los fundamentalistas del régimen, o sea, como un buen ‘uribista’, casi me va peor que al sargento Mancajo por no dar unas simples gracias.
En un matrimonio, como en un enlace o una unión o una aleación de metales, se requiere de ciertos elementos que sean compatibles entre si para que no se rechacen o repelen y se logre un resultado positivo o satisfactorio. Es casi un imposible  tratar de buscar la mas mínima similitud entre Juan Manuel Santos y su compañero de la lid presidencial Angelino Garzòn, esta utópica simbiosis que se busca en procura de  granjearse la simpatía y aceptación del “vulgo” es difícil de lograr  y lejos de consolidar, habida cuenta de lo diametralmente opuestos que son en el modo de vivir, de pensar y de actuar, sobre todo en el enfoque que cada uno tiene para la solución  de los graves problemas en el campo social, salvo que Santos termine haciendo creer a los incautos su vocación de servicio por el populacho. Garzon es una persona ‘fogueada’ y con experiencia política, que ha actuado en campos donde no se tolera la traición ni se acepta a los chisgarabises, fue miembro del Comité Central del Partido Comunista, dirigente sindical, constituyente del 91, fue titular de la Gobernaciòn del Valle, fue Embajador del presidente Uribe y se identifico siempre con sus políticas, porque era Uribe,  pero con Santos es a otro precio, es de tu a tu. Creo que es màs fácil obtener acero de una aleación de mercurio y estaño, que lograr una empatía entre Santos y Garzon que lo único que tienen en común es la masculinidad.
De lo que si estoy seguro es de que Juan Manuel Santos ha demostrado mucha habilidad y destreza en el manejo de ciertas situaciones que se requiere tener piel de paquidermo, buena dosis de cinismo y una ausencia total de la vergüenza, lo que lo hace inviable y nada aconsejable para que el pueblo colombiano lo elija como su Presidente: su constante inestabilidad  política ha dificultado su ubicación y su definición ideológica, primero, desde temprana edad fue lopista; Designado del presidente Gaviria; enfermizo samperista e ideólogo golpista frustrado; furibundo antipatranista; fue nombrado ministro de Hacienda por Pastrana y se volvió màs pastranita que Nora y que Camilo Gòmez; fue antiuribista y antirreleccionista en la primera; lo nombro Uribe ministro de la Defensa y se convirtió en el confeso recalcitrante del rebato, compitiendo a brazo partido con doña Lina, Josè Obdulio y  el bebé  Andrés Felipe; reuniones a hurtadillas con organizaciones al margen de la ley para tratar por primera vez, como precandidato liberal, zonas de despeje o distensión ( ver Semana- artículo de Coronel, El Precursor del despeje); màs reuniones  clandestinas con criminales de la guerrilla y del paramilitarismo para  fraguar un golpe de Estado contra el presidente Samper; cuando puso el grito en el cielo y se rasgo las vestiduras como ministro de la Defensa descalificando a unas pobres madres de Soacha que reclamaban por sus hijos, victimas de los ‘falsos positivos’ cometidos por la fuerza pública;  cuando calumnió de manera  irresponsable, y poniendo en peligro la integridad física ,al otrora Senador Rafael Pardo de tener nexos estrechos con la guerrilla y de ser uno de sus brazos políticos ;  la solapada, absurda e injusta incriminación por narcotráfico que le orquesto al contra-almirante Arango Bacci, truncando  asì una brillante carrera militar; todo por el prurito de darse protagonismo y reclamar como suyos estos absurdos y fallidos operativos.
No alcanzo a imaginarme el manejo que el candidato Santos le daría a las relaciones internacionales con los países suramericanos, especialmente con Venezuela y Ecuador, en ambos con antecedentes irreconciliables, en el primero, por la fiesta que armó cuando el  fallido golpe de estado a Chàvez, y en el segundo, por la violación a la soberanía y bombardeo a un campamento guerrillero colombiano en territorio ecuatoriano. ¿Qué pensaran los exportadores colombianos sobre este candidato?
El artículo de Daniel Coronel “El precursor del despeje”, publicado en la revista Semana en su edición No 1457,  desato la ira del candidato Santos  quien refiriéndose a sus detractores por dicho artículo le expreso a un noticiero televisivo que  “sólo los imbéciles no cambian de opinión”. Pero resulta que Santos no dio una simple opinión sobre el concepto que tenia sobre una zona de despeje o distensión, producto de la reunión clandestina con los ‘guerrillas’ en Costa Rica, al contrario plasmo su idea o tesis bien argumentada en un extenso documento donde consigno su conocimiento racional como  formula salvadora para lograr la paz; además, cuando uno tiene esos cambios tan bruscos en su intelecto lo primero que hace es manifestar las razones que lo indujeron al cambio. Hasta el día de hoy,  el candidato que no es una opción para Colombia, no ha esgrimido ningún argumento valedero que justifique plenamente su saltimbanquis político y burocrático y, mucho menos, como persona inteligente y lista   (antónimo de imbécil) las razones que lo forzaron a cambiar de opinión, idea o tesis sobre la zona de distensión que defendió con tanta vehemencia y con visos de aparente “Estadista”.

Manizales, Abril 11 de 2010.