26 de enero de 2021
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«Si no cambian no hay diálogo»: Mockus a Farc

17 de abril de 2010
17 de abril de 2010

 Por: Susan Abad/Corresponsal
BOGOTÁ / El Comercio de Lima

Lo que menos se esperaba. Mientras el país se preparaba para una segunda vuelta electoral presidencial entre el candidato heredero de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, y la del Partido Conservador, Noemí Sanín, la llamada “ola verde” (en alusión a su Partido Verde), con el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus en la cresta, arremetió como un tsunami —utilizando los medios digitales, el Facebook y el Twitter— y cambió el panorama político colombiano.

Extraño desde su nombre: Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Sivickas, polémico, contestatario, “payaso” para algunos, pero reconocido por todos como honesto, incorruptible y transparente, este filósofo matemático se dio a conocer mundialmente cuando —siendo rector— se bajó los pantalones ante un auditorio en la Universidad Nacional.

En su paso por la alcaldía de la capital no solo saneó las finanzas con impuestos que los ciudadanos pagaron en forma voluntaria, sino que enseñó a los bogotanos a cruzar por los pasos de cebra usando mimos como policías de tránsito; a ahorrar agua bañándose en pareja; a usar el cinturón de seguridad; y desarrolló decenas de campañas didácticas que volvieron más cívica y tolerante a Bogotá.

GANARÍA EN PRIMERA VUELTA
La unión con Sergio Fajardo —el ex alcalde que transformó Medellín— y hasta su revelación de que sufre la enfermedad de Parkinson le multiplicaron la intención de votar a su favor que podría suscitar, según expertos, un empate técnico frente a Santos. El Comercio dialogó con él.

Las encuestas le dan la posibilidad de lograr un empate técnico con el candidato Santos y hay quienes pronostican que usted ganaría en la primera vuelta.
Estoy asombrado. Despierto y no lo creo, pero salgo a la calle y la gente lo confirma.

La postura frente a las FARC es importante en esta contienda. Sus detractores aseguran que con campañas didácticas no se derrotará el terrorismo.
Las FARC tienen que aprender a hablar un lenguaje distinto al del secuestro. Mientras hablen con el lenguaje del secuestro, mientras pretendan tomar el poder por medio de las armas, mientras pretendan zonas de despeje están presas de su pasado. Hay que aceptar la Constitución colombiana. La seguridad democrática es presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio colombiano y eso es muy importante. Es el monopolio de la Fuerza Pública por parte del Estado. Ese es el primer peldaño. Pero el segundo peldaño es tener jueces en el territorio. Que la gente cuando requiera justicia acuda a la justicia del Estado y que no haya cantidad de bandas de diverso tipo haciendo justicia por mano propia.

“LA INTERDEPENDENCIA CON VENEZUELA NO ES SOLO ECONÓMICA”
Entonces, ¿con usted no habría intercambio humanitario?
Uno es preso de lo que dice y libre de lo que calla. Pero si no cambian no hay diálogo. Las FARC quieren intercambio porque quieren sentirse Estado pleno, con ejército propio, y esa oportunidad no la vamos a dar. Si hiciéramos un acuerdo humanitario, seis meses después volveríamos a tener a 20 o 40 policías y soldados secuestrados.

Otra figura muy presente en la realidad económica y política de Colombia es Venezuela y su presidente Hugo Chávez. ¿Cómo manejar esta crisis constante con Chávez?
Primero hay que reconocer la interdependencia que no es solo económica, sino lo es en las relaciones familiares que se dan en la frontera. Asumir la interdependencia, profundizarla. También diversificar. Ni siquiera los países más ricos pueden soñar con el autoabastecimiento pleno, entonces hay que administrar la interdependencia. Lo segundo es canales diplomáticos cuidadosos. No a la diplomacia del micrófono. Canales escritos y diplomacia clásica. Hablan los embajadores, los cancilleres; el presidente solo interviene en casos imprescindibles y se respeta el sistema multilateral y las normas.

Pero el presidente Chávez no respeta los canales e inclusive recurre a los insultos.
Yo recuerdo a uno de mis colaboradores que cuando lo insultaban sonreía, con una sonrisa cómo de ¿usted me va a insultar a mí?, ni siquiera digo de mí mismo una buena persona, sino de esta persona buena. A veces soy un poco impredecible, pero trato de ser muy correcto. A veces entiendo la emoción del otro. Cada vez veo más al ser humano por el lado de las emociones. Sin las emociones la vida sería gris. Pero si uno gobierna un país, es mejor tener las emociones bajo control y evitarle problemas al país. Haz al otro lo que quisieras que hagan contigo. Respétalo y exprésale tu deseo de que quieres ser respetado.

Y con respecto a Latinoamérica, ¿cuáles son los planes?
La unidad. Es posible que el pacto entre países andinos gane consenso y se recompongan las relaciones internacionales con los vecinos. Europa es un ejemplo. Ella reconoció que se volvía irrelevante en el mundo si no se unía. En Latinoamérica yo digo: ¡Uy!, nos hemos quedado atrás décadas.

En el ámbito interno se critica la poca inversión social que supuestamente desarrolló el actual Gobierno
Hay que invertir más y eso significa mejorar el cobro de impuestos. Lograr que la gente entienda cómo el cobro de impuestos produce igualdad. Y usar los recursos públicos como recursos sagrados. Es como las hostias, una hostia consagrada es mucho más grave robarla que una hostia sin consagrar. En Colombia hay mucha gente con el “chip” zanahorio, como yo llamo a la mentalidad de obedecer las normas, ser laboriosos, trabajar, entregar las tareas a tiempo y no hacer trampita. Pero también hay gente con el chip remolacho, el “chip” que le autoriza a hacer trampa…

Si bien sus contrincantes electorales han tenido la nobleza de no utilizar su enfermedad de Parkinson para atacarlo, varios ciudadanos se preocupan por su capacidad para gobernar.
Yo entiendo la preocupación, pero espero que no me crucifiquen por tener una enfermedad de tipo físico y no mental. Tengo algo de temblor en las manos, pero los médicos me confirman 12 años o más de vida normal gracias a la medicación. El tema está bajo control y no afecta mis actividades mentales, la creatividad y el conocimiento.

EL PERSONAJE
ANTANAS MOCKUS. EX ALCALDE DE BOGOTÁ
Nació en Bogotá en 1952. Aprendió a leer a los 2 años, estudió Matemática y Filosofía en la Universidad de Dijón en Francia y en la Universidad Nacional de Colombia. En 1995 inició su primer período como alcalde. En 1997 renunció para lanzarse como candidato a la presidencia, pero fracasó.

En el 2000 regresó a la política como candidato para la Alcaldía de Bogotá y pidió perdón a los votantes por haber abandonado el cargo. En su segunda alcaldía, entre enero del 2001 y diciembre del 2003, recuperó la imagen de político independiente y eficiente.