15 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Ni tanto que queme el santo…

26 de abril de 2010
26 de abril de 2010

Por ejemplo, Alexander desconoce que los departamentos colombianos tienen asignado un número de representantes (3 en el Quindío) y no pueden ser más porque la ley no lo permite. Un senador en el sistema de ahora es apenas lo justo para un departamento que representa el 0.8% del potencial votante del país. Ese es otro cuento.

Aquí hemos denunciado lo malo sin rebajarle a nadie lo que le corresponda cuando quiera que defendemos lo público. El turismo ha crecido considerablemente y hoy constituye un porcentaje significativo de la economía quindiana. Hay más de 12 mil camas hoteleras en las haciendas rurales, más hoteles de tanta categoría como Las Camelias de Montenegro, Camerón Panaca, Las Heliconias y un buen número de hoteles que Armenia no tenía hace unos pocos años, pero que hoy hacen parte del activo hotelero de la capital quindiana para una industria que si bien no llega aún a sus más altos niveles en el país, sí está en vía de crecimiento.  

El proceso de desarrollo regional y las gestiones con miras al enriquecimiento de la infraestructura hotelera no los conoce Alexander, pues es evidente en su nota que no tiene vínculos o fuentes de información serias, con las que pueda confrontar la verdad –bueno, o la mentira–, si así lo creen de mi aseveración.

Claro que el departamento tiene problemas políticos. La politiquería ha hecho daño a todo lo largo y ancho del país y el Quindío no ha sido  ajeno a la corrupción. No corresponde a la verdad la información de Gaitán sobre el gobernador en cuanto a que tenga problemas con la justicia, a excepción de la denuncia que se conoció al comienzo de su gobierno y que resultó de acusaciones anónimas por presuntas irregularidades que corresponden a la época de su desempeño en la gerencia de la Lotería del Quindío. El día que tengamos noticia de un acto suyo denunciable, no hay duda de que lo haremos.

Me están haciendo sentir un tonto del oficio y no creo que lo sea tanto. Conozco al departamento como a la palma de mis manos. No he hecho cosa distinta que trabajar en él, por él y con firmeza absoluta por la defensa del los valores morales de la región y por la ética y la moral pública. No son pocos los casos que he denunciado a través de los años.

Sí hay problemas. Un ex alcalde corrupto, David Barros V.,  tiene la casa por cárcel y debiera estar en la cárcel San Bernardo. Delinquió. Se enriqueció con dineros públicos. Estamos pendientes del proceso o de los procesos que lo encartan con la justicia. Un gerente de empresas que fue de su administración acaba de ser condenado. En cuanto a la alcaldesa de Armenia –una administración regular–, su peor pecado fue su interés por hacer de su hijo Juan Camilo Londoño un senador viche. Muchos comentarios sobre ella, ni una sola investigación conocida. Le falta información, Alexander.

Sin embargo, hay que ver y analizar en detalle los cuadros de la economía regional. Son deficientes, pero hay en perspectiva muchas cosas buenas para el departamento. El desarrollo vial de la ciudad en los 10 primeros años del tercer milenio la sacó del sótano en el que estaba frente a otras ciudades de la región.  

Otro problema grave, el desempleo. Sin embargo, entre muchas consideraciones por hacer frente a un mal nacional, y no solo del Quindío, como es la falta de puestos de trabajo, debe entenderse que durante toda la historia de esta región, su economía dependió del café, y la caficultura se acabó. La industria es mínima, pero es que nunca se vio en el Quindío, salvo en los años que conocen todos los receptores de la nota escrita por Alexander Gaitán. Esa es una razón suficiente para que se sienta más desempleo en el Quindío, pero ojo, es mayor el de Pereira, ciudad mucho más industrial y de mayor crecimiento que Armenia.

Tienen que venir al Quindío. Hace poco le formulé una especial invitación a mis amigos Orlando Cadavid Correa, mi ex jefe en RCN en la década de los 70s, y a Fabio Becerra Ruiz, entre otros, para que de paso por el departamento conozcan lo que es hoy el departamento, obviamente vinculados con fuentes que les puedan informar sobre la realidad.

No es que quiera ocultar problemas del Quindío, por el contrario, todos los denuncio –todos los días–. Lo que sugiero es más objetividad, y con mi respeto y consideración por el hijo de Giraldo Gaitán Osorio, él está lejos de conocer la realidad quindiana. La ignora por completo. Les garantizo que hay otros problemas más graves y ciertos. Lo que pasa es que la mirada, desde las meditaciones de nuestro amigo, pasaron por encima de lo bueno y de lo malo.