28 de enero de 2021
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“El Partido Conservador está herido de muerte”, afirma Carlos Rodado Noriega

4 de abril de 2010
4 de abril de 2010

Rodado habló de este y otros temas con EL HERALDO.

¿Se fue con Juan Manuel Santos por resentimiento con el conservatismo?

De ninguna manera. Yo he sido, soy y seré conservador de principios, no de ocasión, ni de conveniencia. Yo no he ingresado al Partido de la U, ingresé a la campaña multipartidista que lidera Juan Manuel Santos. Tengo razones muy de fondo para dar ese paso. Cuando se trata de escoger cuál es al persona que va a regir los destinos de una Nación hay que mirar cuál es la situación hoy, y el desafío número uno de los colombianos es la seguridad, pero todavía se necesita consolidar la política de seguridad democrática, porque el terrorismo todavía sigue mostrándose, por lo que soy conservador es que he decidido acompañar a Santos, cuyo proyecto político multipartidista es el más cercano al ideario conservador.

Usted es visto como uno de los presidenciables costeños, ¿por qué no le jugó a esa opción?

Yo estaba empezando con un grupo de unos pocos amigos de Barranquilla a gestar ese proyecto político por la Presidencia de la República, pero tuve información directa del Presidente del Directorio de que el Partido Conservador no iba a llevar candidato, sino que apoyaría al presidente Uribe para la segunda reelección. En ese momento entendí que como conservador no podía aspirar a la Presidencia. Así, una campaña que estaba muy en su comienzo, tuve que desmontarla.

¿El Partido le cerró las puertas?

En ese momento el Partido no mostró una real y genuina vocación de poder. Inmediatamente comencé a desmontar, porque no me parecía lógico que se generara la expectativa al Caribe colombiano de que podía tener un presidente después de más de 100 años de no tenerlo. A mí me llegaron a decir que era una buena opción para la Vicepresidencia. Pero yo nunca he buscado Vicepresidencia de la República; me han contactado y ofrecido de varias campañas presidenciales la Vicepresidencia. Estar detrás de ese cargo no ha sido mi deseo. El conservatismo debe aspirar legítimamente a tener un presidente.

¿No teme que su imagen como político se vea afectada con sus decisiones?

No creo que mi imagen desmejore. He encontrado una gran reacción positiva. Mi reacción obedece fundamentalmente a ser coherente con los principios. Se necesita que haya una disciplina del Partido y la consulta conservadora que se abrió permitió y estimuló la participación de personas que no tenían antecedentes en el conservatismo. Esa consulta no se podía entender que fuera coherente con los principios del Partido.

Desde la otra orilla, ¿cómo vería un enfrentamiento entre Sanín y Santos?

Ese es otro aspecto. Esa consulta, además de no haber sido genuinamente conservadora, y servir como escenario para discutir tesis y propuestas, se convirtió en una disputa sangrienta, entre dos candidatos. Esa disputa sangrienta fue un golpe duro a la unidad del Partido, que quedó totalmente resquebrajado, quedó herido de muerte, dividido, y en ese sentido el Partido Conservador perdió la posibilidad de convertirse en una opción real de poder. La consulta conservadora no fue seria; fue deleznable, frágil, basada en el albur del fracaso del referendo. El resultado de eso es que un partido de 160 años de existencia terminó seleccionando como candidata a una persona que solo lleva seis meses de haberse declarado conservadora.

¿Cómo observaría la unión entre Santos y Noemí Sanín?

Hay que esperar el resultado de la primera vuelta, y a partir de allí tienen que darse confluencias de los diferentes partidos y candidatos, buscando que haya una mínima coherencia en los postulados. Una de las razones que me llenó de preocupación en la campaña política de la doctora Noemí Sanín es mirar las personas que la rodean. El ex presidente Andrés Pastrana es casi el jefe de debate de su campaña; pero hay otras personas que son los cuadros de los amigos del ex presidente Pastrana: son personas que han sido abiertas contradictoras del presidente Uribe y de sus políticas. Por ello esa campaña no puede definirse como uribista. De otra parte, hay personas en la campaña con las que he tenido profundas diferencias, que tienen que ver con principios y valores. El jefe programático de la campaña de Sanín, Jaime Ruiz, fue la persona con la que tuve desacuerdos relacionados con los abortados contratos de la Enron.

¿Son los ‘falsos positivo’ el talón de Aquiles de Santos?

Al interior de cualquier institución pueden existir personas que se apartan de un comportamiento correcto. El presidente Uribe y el ministro Santos, en su momento, fueron los primeros en denunciar ante el país la existencia de estos hechos repudiables y solicitaron las investigaciones que permitirán determinar quiénes estuvieron directamente involucrados. Por otra parte, se adoptaron decisiones que buscaban evitar que estas prácticas se siguieran repitiendo y preservar la institucionalidad y la imagen de las Fuerzas Armadas de Colombia. La ONU, en un Informe sobre este caso destacaron la rápida y enérgica reacción del gobierno colombiano.

“Es un golpe de opinión”

La movilización masiva de las gentes del Caribe a favor de la Región Caribe genera un golpe de opinión pública muy importante. Aun cuando no fue un acto con efectos legales inmediatos, será difícil para cualquier gobierno desconocer la voluntad casi unánime de una región. Por eso invito a todas las fuerzas vivas del Caribe colombiano, en especial a su clase parlamentaria, a construir un modelo de descentralización que permita un desarrollo equitativo de todas las regiones. La sola autonomía política no es suficiente si no viene acompañada de los recursos fiscales para atender nuevas competencias y salir del atraso económico y social en que nos encontramos.