24 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Definidas las campañas

10 de abril de 2010

Que generar empleos construyendo miles de viviendas, pero sin decir con qué recursos… que mejorar los servicios de salud, pero sin aclarar de dónde saldrían los médicos… que explotar todos los llanos orientales, pero sin hablar de la infraestructura, o del desarrollo de las tecnologías y selección de especies para lograrlo… que volcarnos hacia las exportaciones, pero sin presentar siquiera un bosquejo de lo que sería la agenda interna para ello (construcción de carreteras, puertos, etc.)…

Por eso importa más saber qué línea política en general tiene un candidato, qué objetivos tendrá como gobernante, qué condiciones y qué equipo lo puede acompañar para concretarlos, qué clase de visión tiene de las funciones que debe cumplir el Estado, y en general, hasta dónde tiene condiciones de estadista más que de hábil político.

En la derecha están el partido Conservador, Cambio Radical y el Partido de la ‘U’, corrientes ‘uribistas’ que se pelean la continuidad del actual mandato. Esos partidos consideran que la prioridad es el orden público, que éste depende fundamentalmente del ejercicio de la autoridad, que el orden social se arregla por sí mismo mediante el desarrollo económico, y que el problema – para ellos secundario- de la pobreza, de la desigualdad, de la marginalidad, etc. debe atenderse mediante medidas asistencialistas.

La oposición, en este caso de la izquierda, se divide entre el Partido Liberal y el Polo. Su prioridad es el tema de la igualdad y la justicia social; y la lucha contra la pobreza y por la equidad, no solo es la función central y prioritaria del Estado, sino es el camino para que el orden público deje de ser el problema del País.

El Partido Liberal tiene no solo definida su filosofía política -‘una sociedad más justa’- sino, en su declaración de principios estatutaria, la forma concreta de lograrlo: el empleo y la educación, o sea, oportunidades mínimas de presente y futuro iguales para todos los ciudadanos.

El Polo, menos concreto (y con menos trayectoria o realizaciones como colectividad), gira alrededor de reivindicaciones sectoriales de lucha de clases, como las sindicales o las agrarias.

Una alianza deseable y relativamente natural de estos dos partidos para pasar a segunda vuelta como alternativa al continuismo, tuvo (y tiene) la dificultad de que Petro es una especie de Santos de la izquierda, en el sentido de que nadie puede negar sus grandes habilidades y capacidad, pero su carácter es de lo menos confiable.

La tercera posición es la que vende un slogan de ‘cultura ciudadana’ (muy mediático como lo fue ‘seguridad democrática’), y una ‘independencia’ de la necesidad de proponer o pronunciarse sobre temas o programas de gobierno porque bastan las virtudes personales (del gobernante y del ciudadano) para resolver todo (con su slogan Uribe también evitó cualquier debate sobre todo lo que hoy aparece como catástrofe).

Autoridad, orden y neoliberalismo; o justicia social vía modelos de desarrollo (dos opciones: empleo y educación; o reivindicaciones sectoriales); o cátedra de ‘cultura ciudadana’: esas son las opciones por las cuales votar. El Heraldo.