21 de enero de 2021
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A pesar de la crisis, Colombia avanzó en reducción de la pobreza

30 de abril de 2010
30 de abril de 2010

zonas subnormales de Manizales
Zona subnormal de Manizales. Foto La Patria.

Los datos para extrema pobreza indican que las mayores reducciones fueron para Ibagué, con 1,8 puntos porcentuales (de 9 a 7,2 por ciento); Bucaramanga, 1,1 puntos porcentuales (de 3,3 a 2,2 por ciento); y Manizales 1 punto porcentual (de 12,7 a 11,7 por ciento).

No obstante y a pesar de la crisis económica que afectó al país en 2009, los indicadores de pobreza por ingreso autónomo mantuvieron su tendencia a la reducción en el país, destacándose la disminución de la extrema pobreza para el período comprendido entre 2008 y 2009.

Así lo informó este viernes el Departamento Nacional de Planeación, al conocer el estudio realizado por la Misión para el Empalme de las Series Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep).

El reporte de Planeación Nacional señala que los resultados de pobreza por ingreso autónomo no incorporan el impacto de mitigación de pobreza de los programas sociales del Estado.

La pobreza por ingreso autónomo en 2009 experimentó una reducción de 0,5 puntos porcentuales frente a 2008, al pasar de 46 a 45.5 por ciento de la población nacional (en 2002 era de 53,7 por ciento). Mientras que la pobreza extrema, que se incluye dentro del total anterior, bajó de 17,8 a 16,4 por ciento, es decir 1,4 puntos porcentuales.

El Director del Departamento Nacional de Planeación, Esteban Piedrahita, destacó cómo a pesar de los efectos de la crisis económica, las decisiones acertadas en materia económica y el buen comportamiento en los precios de los alimentos, permitieron que más de 500 mil colombianos salieran de la extrema pobreza en 2009, cuando el total de colombianos en esa condición alcanzó 7,2 millones de personas frente a 7,7 millones en 2008.

Este buen comportamiento contrasta con lo acontecido en Latinoamérica, donde en 2009, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pobreza extrema aumentó 0,8 puntos porcentuales (o en 5 millones de personas) y la pobreza 1,1 puntos porcentuales (o en 9 millones de personas).

Los efectos de la crisis, reflejados en un aumento de la tasa de desempleo nivel nacional (de 11,2 a 12 por ciento) y una leve reducción del ingreso per cápita real (la primera desde 1999), se vieron compensados por la reducción en el precio de los alimentos.

Después de un considerable aumento (más de 25 por ciento) en el precio de estos entre enero de 2007 y diciembre de 2008, en 2009 la inflación de alimentos fue inferior a la del resto de productos.

Este comportamiento redujo el valor de la canasta básica de alimentos que se toma como referencia para estimar el porcentaje de personas en extrema pobreza.

El informe de la Mesep revela que la zona rural obtuvo los mayores avances tanto en pobreza como en pobreza extrema en 2009, al pasar, la primera, de 65,2 a 64,3 por ciento (0,9 puntos porcentuales menos); y la segunda, de 32,6 a 29,1 por ciento (3,5 puntos porcentuales menos).

El Director del Departamento Nacional de Planeación señaló que estos resultados guardan relación con el desempeño de los indicadores de mercado laboral. En el último año la tasa de desempleo de la zona rural se mantuvo en 7.9 por ciento, mientras que la tasa de ocupación aumentó de 54 a 56 por ciento. De hecho, la disminución en ingresos que se vio en las ciudades no se dio en el campo.

Las 13 áreas metropolitanas presentaron resultados menos favorables, reflejando los efectos de una crisis que fue primordialmente industrial y urbana.

Mientras en pobreza la reducción fue de 0,1 puntos porcentuales, al pasar de 30,7 a 30,6 por ciento, la pobreza extrema tuvo un ligero aumento del 6,8 al 7,1 por ciento (0,3 puntos porcentuales más que en 2008). Esto en el contexto de una tasa de desempleo que en las 13 principales áreas urbanas aumentó 1,5 puntos porcentuales (de 11,5 a 13 por ciento) en 2009.

En 2009, el valor per cápita promedio de las líneas de pobreza y pobreza extrema fue de 281 mil 384 y 120 mil 588 pesos mensuales, respectivamente (o 1 millón 125 mil 536 y 482 mil 352 pesos mensuales para un hogar de 4 personas, respectivamente). En 2008, esos valores fueron de 269 mil 362 y 116 mil 570 pesos mensuales por persona, respectivamente.

Trece ciudades

En las principales áreas metropolitanas del país las reducciones más importantes de la pobreza entre 2008 y 2009 las registraron Bucaramanga, al disminuir el índice de 24,7 a 18,5 por ciento; seguida de Ibagué, con 2,8 puntos menos al pasar de 34,4 a 31,6 por ciento; y Manizales, con 45,4 por ciento frente a 47,7.

Los datos para extrema pobreza indican que las mayores reducciones fueron para Ibagué, con 1,8 puntos porcentuales (de 9 a 7,2 por ciento); Bucaramanga, 1,1 puntos porcentuales (de 3,3 a 2,2 por ciento); y Manizales 1 punto porcentual (de 12,7 a 11,7 por ciento).

Coeficiente de Gini

Este indicador, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, presentó un avance positivo al disminuir de 0.589 en 2008 a 0.578 en 2009. Por área geográfica, la reducción de la inequidad fue más pronunciada en las zonas rurales, aunque se dieron mejoras en todas las áreas.

Acciones del Gobierno para reducir la pobreza

En materia de Política Social, el Gobierno ha incrementado el número de beneficiarios y de recursos destinados a programas para la reducción de la pobreza.

En el caso de Familias en Acción, uno de los programas mejor focalizados, el número de beneficiarios llegó a 2 millones 570 mil en 2009 (casi siete veces el registrado en 2002, y 45 por ciento más que en 2008).

Otros incrementos considerables de beneficiarios de 2002 a la fecha han sido los de programas como Desayunos Infantiles (de 78 mil a 1,32 millones), Alimentación Escolar (de 2,2 millones a 3,9 millones), Hogares Comunitarios de Bienestar (de 956 mil a 1,17 millones) y Programas para el Adulto Mayor (de 0 a 967 mil).

Según cálculos del DNP, con base en la Encuesta de Calidad de Vida de 2008, el efecto generado por la totalidad de subsidios otorgados (monetarios y no monetarios) reduciría la pobreza en cerca de 14,4 puntos porcentuales frente a la medición por ingreso autónomo. El impacto de los subsidios ha venido mejorando.

El mismo cálculo con la encuesta del 2003 arrojó una reducción del 11 por ciento (3 puntos menos que la de 2008). Y en 2009, se estima que el impacto fue aún mayor, gracias a la notoria expansión de los beneficiaros y el gasto social durante el año pasado.

Se estima además que el valor de todos los subsidios entregados a la población pobre en 2009, equivale al 58 por ciento del déficit anual de ingresos propios que se requeriría para que todas las personas en dicha condición dejaran de serlo.

Mediciones multi-dimensionales de pobreza

Dado el carácter multi-dimensional de la pobreza, es fundamental complementar la medición por ingresos autónomos por otras que incorporen medidas adicionales de bienestar y calidad de vida. Estos indicadores muestran avances considerables en Colombia.

Por ejemplo, el porcentaje de personas con alguna Necesidad Básica Insatisfecha en el país se redujo de 22,6 por ciento a 17,3 por ciento entre 2002 y 2008.

Según la más reciente medición del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, Colombia en 2007 pasó de un nivel de desarrollo humano medio (0,7 a 0,8) a un nivel de desarrollo humano alto (>0,8)

El Índice de Oportunidades del Banco Mundial, que mide la equidad en el acceso de los niños a los servicios básicos, Colombia figura por encima del promedio latinoamericano y por encima de países más ricos (como Brasil)

El DNP está trabajando con el Banco de la República, el Banco Mundial y la Universidad de Oxford en la implementación de medidas multidimensionales de pobreza y bienestar que consideran aspectos que van más allá del ingreso.

Estos nuevos indicadores se presentarán con la nueva metodología de cálculo de pobreza autónoma en julio de 2010 y se incorporarán al ejercicio permanente de medición de pobreza.

Planeación Nacional concluyó que los esfuerzos del Gobierno por reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población han logrado contrarrestar en buena medida los efectos de la crisis y muestran mejoras continuas y durables en el bienestar de los colombianos.