25 de febrero de 2021
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Un mes difícil para el gobierno

12 de marzo de 2010
12 de marzo de 2010

En  el listado de percances sobresalen las siguientes: el malestar que desató la Emergencia Social; la propuesta del presidente Uribe de vincular a los estudiantes de Medellín como informantes de la Fuerza Pública, con una recompensa de 100 mil pesos mensuales; el debate en la Universidad Jorge Tadeo Lozano; las declaraciones del exdirector del DAS, Jorge Noguera; el informe de Human Rights Watch sobre el resurgimiento del paramilitarismo; el recorte de 55 millones de “ayuda” norteamericana, porque Obama tiene otras prioridades; la ponencia negativa del magistrado Humberto Sierra Porto sobre el referendo; el sondeo de Datexto sobre el referendo; por último, el informe Berkeley, titulado La Verdad Tras las Rejas, sobre las consecuencias del proceso de Justicia y Paz.

Los golpes que da la vida

La Seguridad Democrática ha sido el programa bandera del presidente Uribe y el que le ha producido más reconocimiento nacional e internacional, por los golpes propinados al movimiento guerrillero. Pero hoy la inseguridad en las principales ciudades se convirtió en una piedra en el zapato.

Los herederos del paramilitarismo, bautizados “bacrim” o bandas criminales, vienen desacreditando  el cacareado programa de Seguridad Democrática. La situación ha sido especialmente dramática en Medellín, donde las bandas delincuenciales se han tomado numerosas porciones de la ciudad. Como respuesta el Gobierno le había dado luz verde a una comisión para que dialogara con los cabecillas detenidos en las cárceles, con el fin de lograr una tregua para bajar los altos índices de homicidios; cuando la noticia se filtró, el Presidente fijó su posición al respecto: “Este no es un gobierno que negocie con delincuentes”.

Fue en este momento cuando el primer mandatario cometió el desatino o disparate de convertir a los estudiantes en informantes, como parte de la estrategia para combatir la violencia. El rechazo fue unánime y chocó con la comunidad universitaria y con los padres de familia.

Todo esto coincidió con el informe presentado por la ONG Human Right Watch (HRW) “Herederos de los paramilitares. La nueva cara de la violencia en Colombia”. El estudio es el resultado de dos años de investigación en algunas de las regiones golpeadas por la violencia. Se anota que el proceso de desmovilización de las AUC fue defectuoso y que por esa razón surgieron grupos herederos del paramilitarismo, que continuaron con las actividades delictivas. Dicho informe entrega datos de la Policía Nacional donde se puntualiza que estos grupos hacen presencia en 24 de los 32 departamentos y que cuentan con más de 4.000 miembros. Los grupos más reconocidos son: los Urabeños, los Rastrojos, el Erpac, los Paisas, los Machos, Nueva Generación, el grupo del Magdalena Medio, Renacer y las Águilas Negras.

Según HRW los sucesores de los paramilitares han tenido un impacto brutal en la crisis humanitaria y existe tolerancia de miembros de la Fuerza Pública; señala que el Gobierno no ha tomado medidas contundentes y efectivas para su control. La respuesta del ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, fue demasiado torpe: “Hay que dejar de tenerle miedo a Vivanco y a los grupos que dicen mentiras sobre Colombia”. Con este tipo de declaraciones deja muy mal al país pues HRW goza de inmenso prestigio en la comunidad internacional.

Y para “echarle más sal a la herida” se acaba de divulgar el Informe Berkeley, titulado La Verdad Tras Las Rejas. El Centro Jurídico Internacional de Derechos Humanos, de la Universidad de Berkeley, realizó un estudio donde hace algunas recomendaciones para tener en cuenta en las relaciones con Colombia: establecer procedimientos efectivos y eficientes para fomentar la cooperación judicial bilateral, incentivar a los jefes paramilitares extraditados para que revelen detalles sobre sus crímenes y sus cómplices e iniciar investigaciones para aclarar lo que se relaciona con las prácticas de torturas impulsadas por los comandantes de las AUC.

De acuerdo con el reporte el proceso de Justicia y Paz entró en crisis por la ausencia de un acuerdo que determinara la cooperación judicial entre Colombia y Estados Unidos. Señala el informe que “Las investigaciones actuales contra procesados colombianos ofrecen a Estados Unidos una oportunidad única para romper con el ciclo de impunidad… Los excomandantes paramilitares están en capacidad de proveer información crítica en los casos de violaciones a los Derechos Humanos, corrupción y crímenes contra sindicalistas” (El Espectador, 16 de febrero, 2010).

El fin del reinado

El mes  de febrero empezó mal para la imagen presidencial, entre otras razones por el sondeo sobre el referendo, de Datexco, donde por primera vez fue rechazado por la mayoría de los encuestados.

A lo anterior hay que sumarle la ponencia del magistrado Sierra Porto, quien señala no menos de 20 vicios de forma en el referendo reeleccionista e invita a la Corte Constitucional para que lo declare inconstitucional. Al respecto escribió Daniel Samper que se “abre por primera vez la posibilidad cierta de que el largo gobierno de Uribe termine de hoy en seis meses”. Y Rudolff Hommes anotó lo siguiente, refiriéndose a la ponencia del magistrado Sierra y a los resultados de las encuestas: “Al país lo tenían convencido de que Uribe y sus colaboradores harían todo lo necesario para sacar la reelección adelante y que no había nada que hacer. Por eso nadie reaccionaba. Pero todo eso cambió en los últimos días” (La Patria, febrero 8, 2010).

El hecho que más le ha oscurecido el panorama a la reelección es la Emergencia Social. No ha sido posible tapar el escándalo con otro escándalo. Es tan grave el fenómeno que no paran las movilizaciones y protestas. Por primera vez en esta campaña política de ocho años se está hablando de los problemas sociales del país. Y cuando el Presidente se quiso amparar en el Estado de Opinión, en el foro realizado en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, llegó la frase lapidaria de su rector José Fernando Isaza, cuando dijo que esa figura condenó a Jesús y salvó a Barrabás.

Y cuando agonizaba el mes surgieron nuevos problemas para el Presidente. Primero el incidente verbal en Cumbre de Río, entre Chávez y Uribe y, después, la captura de Mario Uribe Escobar, expresidente del Congreso, por presuntos nexos con el paramilitarismo.

La hecatombe que le cayó al gobierno está haciendo reflexionar a muchos uribistas, quienes ven con temor la bola de nieve que está creciendo. Ya están reconociendo las serias fallas de la administración. Por eso los candidatos uribistas pelean por la sucesión. El uribismo está confundido y Juan Manuel Santos espera el guiño de Uribe. Es el más fiel escudero del Presidente.

Pero hay varios candidatos con capacidad suficiente para ejercer el primer cargo de la nación.