4 de marzo de 2021
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Tras la caída del referendo, así se están moviendo las aguas del uribismo

2 de marzo de 2010
2 de marzo de 2010

Nadie niega que el uribismo llegará unido, por lo menos a segunda vuelta. Pero antes, habrá muchos movimientos. Sólo han pasado cuatro días y ya aparecieron nuevas cartas para la sucesión.

La Silla Vacía conoció que el Partido de Integración Nacional, la nueva versión de Convergencia Ciudadana, partido que desde 2006 hace parte de la coalición de Gobierno, le hizo una propuesta formal a Rodrigo Rivera para que sea su candidato presidencial.

El PIN tiene candidatos con muchos votos, algunos con fuertes cuestionamientos, que no están ni con Arias ni Santos. Por ejemplo, Manuel Mazeneth, aspirante al Senado que fue vetado en La U por ser de la cuerda del ex gobernador Trino Luna, no tiene muchos incentivos para apoyar a Santos.

“Ahora que no va Uribe, al PIN se le abrió el abanico. A nosotros nos gustaría tener un candidato propio y nos suena mucho Rodrigo Rivera. Hay unos en el partido a los que les gusta Noemí Sanín”, afirmó el senador Samuel Arrieta, presidente del PIN.

Rivera está estudiando éste y otros caminos. También podría terminar de fórmula vicepresidencial del candidato que reciba el guiño de Uribe, o jugar un papel de mediador entre el conservatismo y La U para que la coalición se mantenga unida.

El próximo lunes 8 de marzo el partido de La U realizará su asamblea general y ahí sus militantes y congresistas tienen que votar para elegir su candidato oficial. Este procedimiento es una exigencia de los estatutos y aunque en tres días vencen las inscripciones, algunos de sus miembros han animado a Rivera para que se inscriba.

Si él decide ser candidato, como alternativa a Santos dentro de La U o en el PIN, que es menos probable, la pregunta es qué apoyos arrastraría. Como capital político tiene los 365.718 votos que sacó en la consulta interna liberal de 2006 cuando fue candidato. Pero en las encuestas Rivera nunca alcanzaría el 83 por ciento de reconocimiento que tiene Santos.

Pero sus 12 años como congresista, su paso por la presidencia del liberalismo, su campaña como precandidato liberal en 2006 y sus buenos oficios por el referendo le han conseguido muy buenos amigos.

Al revisar las listas de candidatos al Congreso de La U, es evidente que varios candidatos al Senado y a la Cámara tienen algún tipo de cercanía con Rivera. Por ejemplo, él, Roy Barreras y Juan Lozano se volvieron muy amigos en las reuniones del equipo defensor del referendo.

Y con otros está unido por el pasado liberal: Leo Cesar Diago, ex concejal liberal de Bogotá; Mussa Besaile, tránsfuga que hasta hace poco era representante de La U, y Felipe Fabian Orozco, ex alcalde liberal de Popayán.

Encontrar un nuevo imán

La unidad de la coalición no está garantizada. Y el aplazamiento de la encrucijada del alma era una buena estrategia para aplazar el momento de la sucesión.

Incluso, en forma de patadas de ahogado, Roy Barreras propuso ayer en Hora 20 que Uribe aspirara a la vicepresidencia. Algo que no se puede, pues con el fallo de la Corte que bloquea la reelección, él también queda inhabilitado para este cargo.

La última Gran Encuesta de RCN, la FM Radio y Semana muestra que todavía hay un 16 por ciento de colombianos que están indecisos. Y las fluctuaciones entre la intención de uno u otro candidato entre encuesta y encuesta, muestran que pese a que Santos suma el 23 por ciento, los votos no se transfieren automáticamente.

"Los votos de Uribe no son todos endosables", le dijo a La Silla Vacía Jaime Jaramillo Panesso uno de los uribistas de vieja data, que fue asesor de Paz de Uribe cuando era gobernador de Antioquia.

La tarea desde el principio

Por todo esto a Santos le toca hacer bien la tarea, como le tocó a Uribe en 2002. Tendrá que seducir a los congresistas para que lo apoyen. Pues todos no empezarán automáticamente a girar alrededor de él.

Si bien tiene algunos incondicionales como Piedad Zuccardi, la ex senadora Zulema Jattin y Carlos Ferro, tendrá que atraer a los cercanos a Rivera y a otros.

Por ejemplo, a algunas figuras que mueven opinión uribista: Jairo Clopatofsky, a quien no le gustó que bajo la presidencia de Santos le quitaran el número dos de la lista al Senado para dárselo a Dilian Francisca Toro. Y Armando Benedetti, quien hoy en una entrevista radial con Salud Hernández dijo que Santos tenía que trabajar si quería aglutinar el uribismo, y que podía lograrlo pero después de la primera vuelta.

Incluso si el Presidente le da el guiño, los congresistas no se van a sentir obigados a votar por Santos. En el momento de las elecciones presidenciales, los parlamentarios ya van a tener su curul, que es su razón para acercarse a Uribe y su popularidad. Pero ya para el 30 de mayo, moverán sus maquinarias pensando en el nuevo Presidente, en un candidato aliado, que si llega a la Presidencia los tenga en cuenta.

La asamblea de La U, que es una semana, será la primera medida del control de Santos sobre su bancada. Sin guiño o con guiño, gane Arias o no la consulta conservadora, la primera tarea de Juan Manuel es tenerla alineada.