21 de octubre de 2019
Aguas de Manizales. Banner octubre de 2019.

La princesa y el manzanillo

14 de marzo de 2010

Elsa Noguera es una mujer brillante y valerosa, un ejemplo de superación que ve en la política la mejor manera de ayudar a los más necesitados. Andrés Felipe Arias es un hombre inteligente que extravió el camino y se transformó en un mercader de la política, utilizando su cargo como Ministro de Agricultura para apalancar sus aspiraciones. Cuando Elsa Noguera empezaba a salvar a Barranquilla de la quiebra, el ex ministro Arias entregaba subsidios a prósperos empresarios amigos, esquilmando con ello las finanzas públicas, asegurando apoyos y destruyendo las esperanzas de miles de campesinos, que se quedaron esperando la financiación estatal de sus proyectos. La humildad, el bajo perfil, la grandeza y la pulcritud de Elsa Noguera contrastan con la arrogancia, el arribismo, la pantalla, la mezquindad y el manejo poco claro de los recursos oficiales de Andrés Felipe Arias.

Mientras Elsa Noguera fue sorprendida con la propuesta de Vargas Lleras para ser su vicepresidenta, Andrés Felipe Arias tenía, desde hacía mucho tiempo, una estrategia –al mejor estilo de Maquiavelo– que incluía: alianzas hasta con el diablo –de ser necesarias–, patrocinadores de todos los pelambres y la clonación de los mínimos gestos y ademanes del Presidente Uribe. Parte de esa gran mentira que es Uribito consiste en hacerle creer a los electores que él –Uribito–, es la prolongación del Presidente, su legítimo heredero, quien mejor representa el legado uribista, ¡qué artificio!: Uribe es la antítesis de Andrés Felipe Arias, pues a diferencia del precandidato conservador, el Presidente es un hombre transparente, respetuoso de la Ley y enemigo de las componendas. No hay peor persona que la que pretende ser otra, y una mala persona no puede ser un buen político.

¡Qué mensaje más terrible y apocalíptico para la juventud! La doctrina Arias enseña: “En el juego democrático, al igual que en el amor y la guerra, todo se vale, pues lo fundamental es alcanzar el objetivo, el poder a cualquier precio sin importar cómo y con quién se llegue a él”. Las ambiciones desmedidas y los intereses subalternos no deben tener cabida en la política colombiana: nuestros líderes deben ser personas honestas, con un compromiso claro y transparente frente a sus electores y las ideas que representan. Cuando los políticos pierden la vergüenza, los que votan por ellos pierden el respeto.

Elsa Noguera es una excelente candidata a la vicepresidencia, por su perfil técnico y académico, por su gran corazón y su mano dura, por ser la artífice del milagro financiero de Barranquilla y por su compromiso humanitario con la comunidad. Su condición de mujer representativa del Caribe colombiano será, sin duda, prenda de garantía para que las necesidades de nuestra región sean atendidas oportunamente y no se queden archivadas en los insondables vericuetos de la burocracia capitalina.

La ñapa: Efraín Cepeda y José David Name han hecho un excelente trabajo parlamentario durante los últimos cuatro años. Con ellos, en el Senado de la República, el departamento del Atlántico seguirá muy bien representado. El Heraldo.