28 de febrero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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Proactivo-reactivo; bebiendo y viviendo; a nivel, por parte de

16 de febrero de 2010
16 de febrero de 2010

El doctor Luis Enrique García termina  su artículo de hace quince días (Proactivo vs. Reactivo) de esta manera: “Desde luego que le falta mucho por pulir y decantar al vocablo de marras, pero en mi modesta opinión, no es sólo “pispo” sino valioso” (“Precisión conceptual”, Papel Salmón, I-24-10). En otras palabras, aún está biche. Y -lo creo y lo espero- nunca madurará, porque, según mis argumentos ya expuestos y mi opinión, es una palabra incorrecta (mal estructurada) e inútil (no la necesita el castellano). Esta discusión, cordial e inofensiva, podría seguir por todos los siglos de los siglos. Razón por lo cual es lo mejor que aquí se detenga. No obstante, encuentro en la citada columna algunos puntos de que hablar. El primero, importantísimo, es éste: “Las palabras se introducen en el idioma no por el diccionario sino por la gente”. ¡Pues claro, mi estimado Luis Enrique! De esta manera lo expone Álex Grijelmo en su “Defensa Apasionada del Idioma Español”: “Nebrija (…) se esfuerza en la primera gramática por explicar –a la reina de Castilla y a quien desconozca el castellano- cuáles son las reglas del idioma, aquellas que los hablantes han establecido tácitamente sin que nadie les obligue desde arriba, y que se pueden codificar como las leyes. Porque leyes son. Pero no es Nebrija quien las dicta. Al contrario: son las normas del castellano las que obligan a Nebrija”. Con relación a los ‘neologismos’, el poeta latino Horacio escribió: “Licuit, semperque licebit, signatum praesente nota producere nomen” (Fue lícito y siempre lo será acuñar palabras nuevas con el sello moderno). Con la condición de que fueran voces necesarias y se acomodaran a la naturaleza del idioma que los recibía. Requisitos que, para mí, no tiene el bendito vocablo ‘proactivo’.

Segundo. Dice también el escritor: “Incluso otro sentido latino de ‘pro’, no incluido por el maestro, es el de “a favor de” (como “in dubio pro reo”), el cual conviene también a nuestro caso…”. No lo incluí, porque este ‘pro’ no es prefijo. Es, especialmente, sustantivo, por ejemplo, los ‘pros’ y los contras de determinada medida; ‘hombre de pro’ (de bien); y es también parte de  la locución preposicional ‘en pro de’.

Finalmente, afirma: “(…) proactivo señala la ‘persona capaz de detectar factores de riesgo y realizar los pasos necesarios para prevenir o evitar sus efectos’. Su antónimo en este sentido es REACTIVO, o quien sólo reacciona después de que los estímulos inmediatos o las soluciones problemáticas han ocurrido”. Esa definición de ‘proactivo’ es, esencialmente, la misma que da en inglés el diccionario MACMILLAN, y que yo copié en mis apuntaciones sobre el tema. De ‘reactivo’, me suena para el caso la primera acepción que del término asienta el “Diccionario esencial de la lengua española” (2006): “Reactivo, va. 1. Adj. Que produce reacción. ‘Metal reactivo’. Aplícase a un agente, úsase más como sustantivo común. ‘La falta de sus amigos fue un reactivo para ella’ ”. En este ejemplo, la ‘reacción’ provocada por esa causa  tiene como sinónimos ‘respuesta, estímulo, reflejo y conducta’. ¿Entonces? Cae bien aquí esta sentencia: “Los intelectuales resuelven los problemas; los genios los previenen”. **

En cibermensaje del 28 de enero, el señor Roberto Arango Bernal dice: “En un artículo escrito por un gramático español sobre la ‘uve’, se menciona un dicho latino sobre los gerundios Bebiendo y Viviendo. ¿Lo conoce usted?”. No, no lo conocía. Quizás el gramático mencionado se refería a éste: “Bibamus ad vivendum; sed nunquan vivamus ad bibendum” (Bebamos para vivir; pero nunca vivamos para beber). Lo comparto con quienes leen estas minucias, porque es un ejemplo de retruécano, y para resaltar la lógica y la importancia de la ortografía. **

Cuando sólo conocíamos el “paso a nivel” y los niveles de las cosas, empleábamos los adjetivos, los adverbios y otras partes de la oración, solos, para con ellos expresar nuestras ideas. Hoy, si no les anteponen el enfadoso ‘a nivel’, no quedan satisfechos. El Secretario de Deporte de Caldas, Sergio Trujillo Ramírez; a las preguntas de En Debate, respondió de esta guisa: “Alcanzar un logro a nivel  mundial (…); más importante que cualquier logro a nivel regional (…); hay que aceptar que es un logro a nivel personal” (LA PATRIA, El Deportista del Año, I-3-10). Suprima de las tres frases, don Sergio, ese horroroso ‘a nivel’, y verá cómo le quedan de bien redactadas. ¡Seguro!

Y, para infortunio de nuestro idioma y perjuicio de nuestros oídos, lo mismo sucede con los omnipresentes ‘por parte’ y ‘de parte’. En los cuatro o cinco  minutos que dura la explicación ‘científica’ de los primeros 45 de fútbol, Carlos Antonio Vélez se despachó así: “Superioridad POR PARTE del Deportivo Cali”; “sin decisión DE PARTE del Deportivo Cali”; “rechazo mal hecho POR PARTE del arquero” (RCN, I-31-10). ¡Lamentable, deplorable, impresentable! Y si esto tenemos que padecer en cinco minutos de una dizque exposición profesional, ¡figúrense lo que hay que sufrir en noventa! Peor aún, si el Blanco va perdiendo…