18 de julio de 2019
Aguas de Manizales. Banner julio de 2019.

El voto que boto, es el culpable.

12 de febrero de 2010

la tolerancia es un atributo de la persona inteligente, culta y civilizada y es un requisito sine qua non para vivir en  sociedad; la libertad de pensamiento y de expresión es uno de los derechos más sagrados de la persona y están consagrados en todas las legislaciones democráticas del mundo, dicho derecho debe de ser respetado por los demás máxime cuando lo que se expresa hace honor a la verdad.

 Sería  de ignorancia ‘caballuna’ desconocer que el gobierno del presidente Uribe ha  tenido buenos logros en muchos aspectos, pero también lo es de ignorancia ‘asnal’ tratar de justificar o disimular que en otros ha sido pésimo, re –malo, superando increíblemente –en unos casos- al desastroso gobierno de Samper y de Pastrana; se ha sostenido desde tiempos antiquísimos que el mejor amigo del gobernante es aquel que le dice la verdad, modalidad poco acostumbrada por los ‘lambericos’ palaciegos lo que va en contra de quien ostenta el poder, ya que no tiene la oportunidad de corregir; leía en “confidenciales” de la revista Semana una crónica titulada “Ilusión efímera”, en la cual se quejaba el Presidente de tanta mentira que le contaba su Ministro del Interior referente al estudio de la ley de convocatoria al referendo por parte de Corte Constitucional. ¿Señor Presidente, es que alguna vez ese señor ha dicho siquiera una verdad?.

Como el tema central de este escrito son las elecciones que se avecinan, presidencial y parlamentaria, comenzaré por hacer referencia a la elección presidencial; en el supuesto de que el actual mandatario no sea candidato por múltiples razones, confieso, sin eufemismos, que jamás he sido seguidor o adepto del señor Uribe Vélez por razones de mucho peso, y debo reconocer que del ‘ramillete’ presidencial actual si Uribe estuviese les haría una ventaja abismal no por su formación académica sino por otros atributos de los que son carentes de manera relativa los demás aspirantes, y que a medida que avance, así sea de manera superficial, en cada uno de ellos se van marcando inequívocamente, siendo por supuesto la formación académica junto a otros valores intrínsecos los que deben de ser determinantes para la escogencia acertada del Presidente de Colombia.

En mi personalísima opinión, salvo mejor concepto argumentado no producto de fanatismo o polarización, los candidatos presidenciales Pardo y Petro son los que más se aproximan, proyectan y están acordes y cerca de los múltiples y urgentes requerimientos que clama el país, teniendo un manejo serio de la campaña y programas verosímiles de gobierno, sin incurrir en demagogia veintejuliera, sin tartajeos ni indecisiones y, lo más importante, hasta el momento no han caído en ninguna clase  de “maniqueísmo” político que los distanciaría inexorablemente de cualquier posibilidad de solucionar los conflictos internos de orden público y los externos con nuestros vecinos.

Entre los valores inquebrantables inherentes a la persona, sin consideración a su condición, está la dignidad, la auto-estima y, por sobre todo, la libre auto determinación que es la motriz que gobierna la voluntad y, por ende, la personalidad. Todo individuo tiene el deber, como mínimo de urbanidad, y la obligación de respetar y tener consideración por los demás y su libertad va hasta donde empieza la libertad del otro, siendo inconcebible e inaceptable que una persona sienta ‘temor reverencial’ por otro, así esté adornado o rodeado de muchos pergaminos, lo que mella la dignidad y limita la auto-determinación, como es el caso concreto de algunas candidaturas frente a la del presidente Uribe o la posición endeble y pusilánime de un candidato que lidera un díscolo movimiento político, sin haber logrado imponer su autoridad y control.

No podemos en tan corto tiempo hacernos los ‘pendejos’ y olvidarnos de los fatídicos ‘falsos positivos’ que en un principio se negaron, y de la incriminación tan absurda e injusta que se le hizo al Contra-almirante Arango Bacci, ni de sus innumerables rectificaciones por errores en materia grave por parte de un candidato en potencia cuando era Ministro de la Defensa; tampoco del nefasto acompañamiento incondicional e imperdonable que hizo el candidato de Cambio Radical a la primera reelección presidencial, causa principal del desbarajuste institucional y de la polarización  política que se vive, su demostrada ineptitud en el manejo interno de su grupúsculo político; que tal la posición tan alegre que ha asumido el candidato ‘biberón’ del partido conservador, si gana la consulta azul negocia con el mejor postor las huestes de Ospina y Caro,  el episodio de Agro Ingreso Seguro es un chiste de mal gusto que hizo la Oposición, y, ahora, la investigación que ordenó abrir el Consejo Nacional Electoral por abuso de los topes en la financiación de su campaña, es un ‘chisme’ infame de Daniel Coronell, y, que tal, su alarmante y blasfema declaración al noticiero RCN (martes 9 de Febrero): “Yo quiero un partido conservador uribista” ¿Se habría oído antes semejante estupidez? ¡Cómo han perdido de identidad los conservadores!; recuerdo, como si fuera hoy, la campaña presidencial del año 2002, cuando una candidata de esa época y, también, de ahora gritaba al unísono con el actual ministro del Interior que Álvaro Uribe era un consumado delincuente ‘paramilitar’, ella estuvo y el otro está disfrutando de las mieles y muy dulces de la burocracia del Uribato, que peligro que una candidata como esta de doble personalidad alcance la presidencia.¿Se imagina Usted a uno cualquiera de estos ‘charlatanes’ de Presidente de Colombia haciendo dúo con un Congreso ilegítimo y sin vergüenza como el que tenemos y que está en sus estertores?.

Estas son las diferencias que aunque parezcan minúsculas son enormes y de mucho peso en una persona que aspire a la primera Magistratura y que se deben tener muy en cuenta al momento de depositar el voto, sin que nos quede remordimiento de botar el voto por un candidato que no merece nuestra confianza y respaldo.

Está demostrado históricamente que en Colombia no tiene ni cabida ni largo protagonismo en la vida nacional los partidos o movimientos políticos distintos al Liberal y Conservador, los cuales se deben reacondicionar y someter a una severa catarsis de sus miembros para su fortalecimiento por el bien de la democracia. Si no perduraron movimientos de gran envergadura y plataforma ideológica envidiable como el movimiento político UNIR   (Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria) de Jorge Eliécer Gaitán, ni el Nuevo Liberalismo de Luís Carlos Galán, ni Salvación Nacional de Álvaro Gómez Hurtado, mucho menos tendrán larga vida esos grupúsculos de garaje que todavía ‘chapalean’ en el escenario político, como el partido de La U., un tal Cambio Radical, un Mira, un PIN del paramilitar Gil de Santander, otros ya han desaparecido por sustracción de materia, y que sólo han servido para sostener una coalición de gobierno odiosa y corrupta y albergar una cantidad considerable de tránsfugas y delincuentes de la fatídica Asociación para Delinquir (léase paramilitarismo), tipo penal muy conocido en nuestro medio.

Es alarmante la avalancha de aspirantes a ocupar escaños en el Congreso Nacional, pero la alarma no es por el número a llenar, 268 curules, sino por las características sui géneris de una gran mayoría de los futuros Senadores y Representantes, que sin andar con rodeos son personas indeseables en la sociedad y en esos cuerpos colegiados, por estar de una u otra manera involucrados o salpicados  en la abominable ‘parapolítica’ o  sirven de comodines o figurines de los delincuentes ex -parlamentarios que están presos en las cárceles colombianas por el macabro contubernio con los ‘paracos’ y que aspiran a seguir manejando los hilos del poder político con el respaldo de una buena parte de ingenuos irresponsables que rayan en la imbecilidad.

El éxito que se logre en la conformación del Poder Ejecutivo y Legislativo, reside única y exclusivamente en la voluntad soberana del Pueblo.
¡Derrotemos a estos delincuentes de cuello blanco en las urnas!.
No bote su voto, vote bien, vote a conciencia. Si vota bien, demuestra el amor por los suyos.¡Al carajo con los compadrazgos electoreros!.

Manizales, Febrero 13 de 2010.