18 de julio de 2019
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¿Cesó la horrible noche?

7 de febrero de 2010

Antes de que estos hechos sucedieran, la expectativa mayoritaria era que el referendo sería aprobado por la Corte y que Uribe sería reelegido. La juventud desconfía de las instituciones y nadie les estaba prestando atención seriamente a los demás candidatos. Al país lo tenían convencido de que Uribe y sus colaboradores harían todo lo necesario para sacar la reelección adelante y que no había nada que hacer. Por eso, nadie reaccionaba. Pero todo eso cambió en los últimos días.
La encuesta de Datexco resultó desfavorable al referendo. Los que pensaban inicialmente y publicaron que es favorable se concentraron en el 47 por ciento de los encuestados que dijeron que votarían por el referendo, 85 por ciento de los cuales dijeron que votarían afirmativamente. No se dieron cuenta de que 41 por ciento de los encuestados no votaría el referendo. Tampoco advirtieron que el 47 por ciento está en contra de él. Si esto se confirmara el día de la votación, lo más probable es que no se alcanzaría el umbral del total de votos que se requiere para pasar el referendo, pero Uribe lo ganaría con una mayoría abrumadora de los votos. Podría reclamar entonces que cuenta con más votos a su favor que el ganador de la segunda vuelta de la elección.
Previendo esta posibilidad ha desempolvado el “estado de opinión” y lo llevó al foro de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá. Pero no le fue bien porque el rector de esa universidad le recordó que el “estado de opinión” había servido para llevar a Hitler y a otros sátrapas al poder y, lo que entendieron hasta los cristianos furibistas, para que la multitud hiciera crucificar a Jesús en lugar de Barrabás. Con respuestas como esta le dieron duro al Presidente en el foro y demostraron que no siempre gana.
El magistrado Humberto Sierra sacó la cara por la Corte. Una semana antes de conocerse su ponencia existían muchas dudas y bastante pesimismo porque, después de ver lo que sucedió en el Congreso, se temía que los árbitros ya estaban arreglados. Un discípulo de Sierra y colaborador suyo con el que me encontré en una de las capitales de la Costa Atlántica poco antes de conocerse la ponencia admitió que había que tener en cuenta la política y que a Sierra lo estaban presionando, pero dijo que si obraba de acuerdo con su conciencia y en forma consistente con lo que les enseñaba a sus alumnos, la ponencia podría concentrarse en vicios de procedimiento y podría recomendar que no se llevara a cabo el referendo o que se subsanaran las fallas en el Congreso para reelegir a Uribe en el 2014.
El alumno resultó bueno y el profesor también. Se ha renovado la fe en las reglas del juego y es evidente que no todo el mundo se presta para cualquier cosa. Las conclusiones de Sierra coinciden con las de los decanos de las más prestantes escuelas de derecho del país que publicó El Espectador el martes pasado. Otros magistrados pueden resultar menos apegados a la ley y más a la política o a otros halagos. Pero si uno de ellos defiende el respeto a las normas, es muy probable que otros más también lo hagan y que despierten los candidatos a la Presidencia porque se abrió el juego.