20 de mayo de 2019
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A Tres Bandas

9 de febrero de 2010

En este bello país de la Pony Malta, la génova y la manzanilla, pocas situaciones nos sorprenden. Parece que con los años y a medida que ocurren hechos trágicos, increíbles y fantasiosos, hemos ido “forrándonos” en una gruesa coraza que impide que nos afecten y nos duelan las cosas realmente importantes.

Volvemos asunto de Estado que a una candidata al reinado de belleza no la dejan asistir por sus pronunciadas caderas. Nos indignamos porque Marbelle se aprovechaba de su hijastro, mientras su marido el ex coronel Royne Chávez pagaba con cárcel sus actos de corrupción. Y ponemos el grito en el cielo cuando nos enteramos que X actriz terminó su noviazgo con tal cantante, porque ella consiguió a un modelo de revista como su nuevo amante. Y eso que prefiero omitir aquellos años en que estuvimos sumidos al estado de ánimo y las pruebas que tenían Jaider Villa y sus protagonistas de novela en aquel fatídico reality.

Muy pocas voces he escuchado a propósito del cierre de una de las revistas más aguerridas y mejor escritas de Colombia. Con valiosísimas excepciones, la indiferencia ha sido absoluta. El que se silencie un medio de comunicación, así provenga de sus dueños, es el equivalente a lo que hace el cantinflesco presidente de Venezuela, con los canales de tv y las cientos de emisoras que ha ordenado cerrar. La libertad de expresión es base y pilar fundamental de todo Estado Social de Derecho. Pero bueno, ya poco nos importa esto.

El caso que hoy nos ocupa es algo distinto, pero no menos aterrador. Desde la celda en la cual se encuentra recluido en la cárcel La Picota, Pedro Pablo Montoya Cortés, alias 'Rojas', ex guerrillero de las Farc, quiere ser senador. Y todo no para ahí. Hay un “partido” político listo para darle el aval. Increíble.

Rojas, recordado en todo el país, porque a comienzos del 2008 asesinó a su comandante, 'Iván Ríos', miembro del sanguinario Secretariado de las Farc y luego le quitó una mano para que comprobaran que se trataba de él y así cobrar la recompensa que anunciaban por televisión, está listo para salir a la plaza pública a buscar votos. Si señores, dice estar preparando para recorrer las calles, las mismas que caminó en botas pantaneras, uniforme camuflado, machete al cinto y fusil al hombro, sembrando miedo, terror y zozobra.

El ex comandante del Frente 47 de las Farc, en un comunicado de prensa, repleto de errores de ortografía (en manos de quien está la punta de lanza de la supuesta revolución que proclama la guerrilla) les solicita a sus ex camaradas  (activos y desmovilizados) apoyo "moral, político y económico". Qué barbaridad.

No quiero imaginarme a Rojas caminando por las calles de San Félix, en Salamina, por la zona rural de Aguadas, por Nariño y Puerto Venus en Antioquia o por Pensilvania o Samaná y por las demás poblaciones en donde combatió pidiéndole a la comunidad el “votico”.

No deja de parecerme anecdótica la escena de ver al ex insurgente rodeado de cientos de escoltas de la Policía y el Ejército, seguramente compañeros de varios uniformados a los que Rojas asesinó o envió a matar de forma selectiva, o con bombas, o en las tomas guerrilleras que encabezó o victimas de alguna mina antipersonal que sembró.

Tampoco reunido en casetas o “echando” un discurso en una tarima contándole a las cientos de viudas y a los hijos huérfanos que dejó porque sus esposos y padres cayeron victimas de las balas guerrilleras. Tampoco logró ver con claridad como convencerá a los campesinos y ganaderos que por años extorsionó, robó y secuestró.

Es cierto que Rojas se entregó a las autoridades. También que consiguió en pocos segundos hacer lo que las Fuerzas Militares habían buscado durante años, dar de baja a Iván Ríos. Pero en honor  a la verdad el guerrillero lo hizo porque no tenía escapatoria. El Ejército lo tenía cercado, acorralado, desesperado, con hambre y sin provisiones. Sus opciones se limitaban a morir o rendirse. Eligió la fácil y como sabía que su comandante no lo permitiría, lo mató.

El país está en un proceso de reconciliación. Es verdad que los que hemos vividos apegados a la ley y en la civilidad, debemos acoger nuevamente a los que hagan dejación de las armas y abandonen la ilegalidad. Pero tampoco podemos permitir que cientos de asesinatos, robos, secuestros y múltiples delitos (entre los que hay miles de lesa humanidad) queden en la absoluta impunidad. Si, debemos perdonar pero no desconocer. El perdón no es olvidar, es recordar sin rencor. Es un proceso largo y dispendioso. Los que estuvieron en la insurgencia no pueden pretender que se nos olvide todo el daño que han hecho. Todo es un proceso.

'Rojas', quien militó 16 años en la guerrilla, está sindicado de concierto para delinquir, terrorismo, homicidio y porte ilegal de armas. Lo más caricaturesco es el numero que el movimiento Apertura Liberal (el mismo que avaló al hermano de David Murcia Guzmán) le tiene reservado en su lista. El 47, el mismo del frente de las Farc en el que mató, secuestró, robó, asesinó e hizo millones de canalladas en contra de gente inocente.

"Yo no quiero ser el asesino 'Rojas', a mí me respetan. Yo no tengo cara de asesino", esa frase es de Rojas. ¿Qué les parece como eslogan de campaña? Lo peor es que no faltará quien le dé su voto.

APOSTILLA: En Salamina, recuerdan con algo de humor negro, una anécdota que involucra a Rojas y sus acciones delincuenciales. Durante un tiempo una compañía de celular, tuvo como promoción dar por la compra de sus tarjetas prepago un “YO-YO”. El ex guerrillero les solicitó a varios ganaderos y comerciantes de la zona un monto muy elevado en tarjetas. Ante la imposibilidad de cargar en una caja de forma cómoda el “pedido”, las victimas optaron por quitar esos accesorios. Al llegar al lugar convenido, Rojas, antes de contar las tarjetas preguntó por el paradero de los “yo-yos”. ¿como la ven?