19 de enero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un retrato para la historia

2 de enero de 2010
2 de enero de 2010

…pidió y obtuvo la presencia en el establecimiento de la calle 20 entre carreras 22 y 23 del maestro Carlos Sarmiento Segovia para que tomara la foto del grupo literato porque tenía la certidumbre de que uno de los contertulios iba a morir muy pronto. El inspirado bardo que le cantó divinamente a la Feria de Manizales no precisó en el marco de la tertulia si el sombrío augurio tenía que ver directamente con él.

En el retrato para la posteridad, que debe reposar en los archivos gráficos de LA PATRIA, quedaron sentados a la mesa de los poetas, además del vate ansermeño, Fernando Mejía, Dorian Uribe,  Iván Cocherín y Oscar Rubio, sobreviviente del quinteto que fue, además de amigo personal, vecino de González y su esposa,  en el barrio Campo Hermoso.
Rubio le contó a Contraplano que su colega combinaba sus quehaceres poéticos con sus tareas como funcionario de la Central Hidroeléctrica de Caldas, (Chec), empresa a la que estaba vinculado a la hora de su muerte, ocurrida durante el temblor a poca distancia del “Tropicana”, sitio de encuentro  donde intuyó con anticipación que La Pelona rondaba con su guadaña por el parnaso manizaleño.

Poeta de todos los quilates, a González le bastó la letra del inmortal pasodoble (que él soñó originalmente en ritmo de bambuco) para obtener su carta credencial como uno de los principales exponentes de la lírica caldense.
En el momento del fatal percance sufrido en la sacudida sísmica a la altura de la carrera 23, al pie de las antiguas instalaciones de la Caja Agraria,  fenómeno que también mató a la señora Noemí Ramos de Barreneche, en otro sector de la ciudad, y derribó la Torre San Francisco de la Catedral Basílica de Manizales, en el costado noroccidental de la Plaza de Bolívar, el creador del Himno taurino de Colombia, que contaba 49 años, se disponía a publicar un libro con una selección de sus poemas. Es probable que su viuda sepa del paradero o la suerte final de material tan valioso. Caería de perlas el rescate de la producción inédita para demostrarle a la gente incrédula que González Ospina no fue un poeta de un solo poema.

Su muerte trágica causó consternación en Caldas.  Unos días después Rubio Cárdenas, alma, corazón y músculo del club literario Las Trece Pipas, organizó un desfile luctuoso de intelectuales, amantes de la poesía y público en general hacia el Cementerio de San Esteban para depositar en la tumba una réplica de la Catedral elaborada con claveles rojos y blancos.
La noticia entristeció en su natal Valencia, España, al señor Juan María Asins, miembro de la Banda El Empastre, y autor de la música del memorable pasodoble Feria de Manizales que se interpretó  por primera vez, en la III edición del tradicional evento anual.

El finado ex contralor caldense Jorge Giraldo Montoya, amigo íntimo de González Ospina, lo describió así: “Cuando nos acercábamos a él, en gratos  instantes de bohemia, sacaba su corazón para entregarlo en limpias  bandejas de amistad, porque a ella rindió un estremecido culto”.  

La apostilla: Coincidimos con los ansermeños Augusto León Restrepo Ramírez, ex director de LA PATRIA, y Jaime Rico Salazar, investigador  musical, sobre la necesidad de que las autoridades culturales de Caldas recojan la historia dispersa del gran poeta de Santana de los Caballeros y ordenen la publicación de una biografía digna de la importancia de este gran valor humano.