6 de marzo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La pólvora de los chinos

23 de enero de 2010
23 de enero de 2010

Si miráramos un poco por el espejo retrovisor podemos recrear el proceso que se ha dado en cuanto al uso de dicho elemento. Fue el pueblo chino quien inventó la pólvora, que sería utilizada para realizar juegos pirotécnicos y luego aprovechada como elemento fundamental para armas defensivas y ofensivas.
En nuestra cultura local era muy utilizada la pólvora en las celebraciones que se hacían a la Virgen María en el mes de Mayo. Procesiones que se realizaban en los pueblos, todos los años, en donde la pólvora era uno de los elementos infaltables durante y al final de las procesiones. “Volcanes”, “tacos”, “voladores”, “buscaniguas”, “perras” y otra infinidad de artefactos elaborados con la pólvora, eran bien comunes en estas celebraciones. Navidad y año nuevo con “velitas”, aparentemente inofensivas pero que producían gran cantidad de quemados, sobre todo en la población infantil.
Pero los peligros que la pólvora encierra, las manipulaciones incorrectas y la fabricación sin ningún control de calidad, han hecho que paulatinamente vaya desapareciendo de una manera lenta, al menos en las ciudades.
Pero, aún queda un pequeño núcleo de población, a la que podríamos llamar “los nuevos ricos”, que siguen utilizando la pólvora como elemento intimidatorio, como señal de poder, para que la gente que se mueve alrededor de ellos se den cuenta de que existen. Son los mismos que van montados en vehículos gigantes, con vidrios polarizados, aquellos que pitan hasta la saciedad cuando el semáforo se pone en rojo y los demás vehículos no se mueven a la misma velocidad que el suyo. Son los mismos que muerden el anzuelo de aquella propaganda que hace alusión al hecho de que cuando se era joven tenía que entrar a un vehículo y sufrir las estrecheces propias de un vehículo modesto que albergaba una numerosa familia. Entonces ahora compran el vehículo más grande para andar cómodos. Y también con un cilindraje que les permita mantener una velocidad elevada.
Ninguna diferencia existe entre esta nueva plaga que ha accedido al dinero de una manera fácil, de aquellos españoles pobres que al llegar a América se enriquecían con el oro de los indígenas y regresaban a España a pedir productos de la siguiente manera: “Véndame la casa más grande que “haiga”. De allí que esos nuevos ricos fueran llamados genéricamente “los haigas”, mientras que en nuestro medio son bien conocidos como “traquetos”. Es decir, los mismos que continúan quemando pólvora a diestra y siniestra en navidad y año nuevo, porque creen que es un reto a la autoridad reto en el cual ellos salen airosos por el poder que tienen.