1 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La cultura ambiental, objetivo prioritario de la educación

15 de enero de 2010

Y también sabemos, sin que se haya reconocido en profundidad, que la culpa es de todos nosotros, puesto que no existe una cultura frente al recurso natural, y nuestras escuelas, colegios y universidades, no tienen dentro de sus planes educativos, una formación consolidada de la importancia que tiene el cuidar nuestro hábitat.
En forma muy detallada, y muy didáctica, la educadora mexicana, María Cristina Ruiz, hace unas consideraciones muy valiosas al respecto.

El hombre desde que nace entra en contacto con la naturaleza, es decir, inicia su conocimiento sobre todo lo que lo rodea, todo aquello  que va despertando su curiosidad, su interés e incluso su pasión por saber. Sin embargo, estas actitudes y actividades que el hombre va desarrollando no siempre son benéficas para la naturaleza, y la prueba contundente   de ello es el deterioro sistemático del medio ambiente.

Ya lo enunciaba el conocido ecologista y maestro, Edgar González Gaudiano, cuando nos relata ese respeto y devoción casi mágicos que tenían nuestros ancestros por la naturaleza, igual que los indígenas. Para ellos, la razón fundamental era que de allí derivaban su sustento y, para garantizarlo en el tiempo, había que cuidarlo.

Por ello, hoy los máximos ecosistemas que están en grave peligro  (tierra, agua y aire) merecen un estudio preponderante desde los ámbitos educativos, para crear conciencia y para que cada quien en su entorno cuide lo que puede perder irreversiblemente.

En el ámbito educativo es donde el niño va a adquirir lo básico para cuidar su medio ambiente, y es en estos momentos de crisis mundial cuando más se requiere no sólo la transmisión de esa educación, sino ponerla en práctica mediante diversas alternativas que partan de la investigación en el entorno de las escuelas no sólo urbanas, sino rurales, y además que las autoridades velen con severidad para que mancomunadamente, comunidades-autoridad, monten guardia sobre lo que será algún día su supervivencia en este planeta.

¿Por qué es urgente proyectar esa educación desde la escuela?

En primer lugar, porque no hay hoy en día un programa educativo del medio ambiente, ni objetivo, ni funcional.

En segundo lugar, la ciencia y la tecnología en su avance acelerado dejan por el camino los incipientes programas educativos, carentes de propuestas de algún valor.

En tercer lugar, los programas y apoyos que se presentan son muy tibios frente a tan trascendental asunto, y, además, los maestros no tienen los conocimientos actualizados sobre la problemática ecológica.

En cuarto lugar, ya esta muy caduco aquello de dejar solo en manos de la escuela, el impartir estos conceptos, pues se debe involucrar a toda la comunidad, con investigaciones y acciones participativas.

En cuarto lugar, no olvidemos que somos un país pluricultural, lo que obliga a ser revalorado y tenido en cuenta para planificar y plantear acciones sobre el cuidado ambiental.

En líneas generales, desde la escuela se pueden generar una serie de actividades permanentes, que contribuyan a vigilar su entorno con mayor ahínco, pues la actual vida social, en su vertiginosa carrera, no se detiene a considerar la importancia que reviste el cuidar el hábitat, y sólo se tiene en mente el dominio y la explotación del espacio, como si fuesen inagotables, sin el cuidado por la reforestación, por medidas que eviten la erosión de los suelos, y el constante vertimiento de aguas residuales cargadas con basuras no biodegradables, o con desechos de basura que también llevan a quebradas y ríos, tóxicos que acaban con la biota dulce-acuífera y marina, amén de la biota vegetal y animal en todas sus formas.

Ojalá  el Ministerio de Educación y otros entes oficiales y privados pongan el ojo en esta urgente necesidad.