25 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La agonía de la salud

30 de enero de 2010

Si bien es cierto que para los estratos elevados, o para los grandes ejecutivos, empresarios, burócratas, y otras aves de rapiña que tanto pululan en el gobierno, eso de enfermarse sea lo de menos, porque ellos tienen más de lo que se merecen, no se puede concebir esa discriminación, que va en contra de la dignidad humana.
En este país no solo se juega con la vida sino con la muerte.
Bien es sabido que gracias a los avances científicos, la gente se muere menos que hace 30 o 40 años, también es cierto que el acceso a una atención medica de calidad  se ha venido haciendo con  todos los recursos de la tecnología y la farmacología  avanzadas,  pero sólo pueda ser utilizada por quienes tienen la billetera hinchada o una  E.P.S que le brinde prontamente acceso a esos recursos.
Pero ¿cuántos colombianos tienen esa prerrogativa  de acudir prontamente, ser atendidos  de inmediato, y según el dictamen médico, llevarlo a una habitación cómoda, donde  tendrá todas las atenciones que se merece, no por su capacidad económica sino porque es un ser humano y esa es la única y valida razón para que los hijos de Hipócrates hagan hasta lo imposible por curarle?
Las comparaciones son odiosas, pero necesarias, pues veamos el cuadro contrario, el de una madre, generalmente cabeza de familia, cuya E.P.S, es el SISBEN. Ella debe madrugar a las cuatro  de la mañana para pedir ficha, y que según el lugar de atención, podrán otorgar máximo 40 fichas. Si tiene suerte y clasifica, es atendida si bien le va, hacia las 10 u 11 de la mañana, después de oír los regaños, desde el portero, hasta la enfermera, que pareciera más bien una emisaria de la Gestapo que una persona encargada de velar por los enfermos.
El madrugón dio sus frutos, pues la señora sale con su niñito de 14 meses, muy a gripado, con una receta de un antibiótico de los baraticos, y unas gotas de acetaminofen.
El incipiente galeno le advierte que si en 7 días el niño sigue igual, pida otra cita para “examinarlo”.
En efecto el pobre “guámbito” ya no le caben más mucosidades y ya no tose sino queparece una vaca con asma.
La formula cambia, y le expiden otra con gotas de acetaminofen y el mismo antibiótico baratico.El niño no ha mejorado, pero el  galeno tampoco.
El señor que ingresó, a la E.P.S., estrato  6 , fue examinado por un curtido neumólogo, quien le ordeno radiografías de las vías respiratorias, le tomaron frotis de la garganta para ser examinado en el laboratorio, así como exámenes de sangre y de paso, parcial de orina, coprológico, colesterol,triglicelidos,  proteína prostatica, acido úrico, y por si las moscas, el siquiatra le hizo algunas preguntas capciosas, como por ejemplo, por qué era devoto admirador de Chavez , pues había que escudriñar alguna sicosis incipiente.
Yo sé que me van a tildar de exagerado, pero el asunto es así de inequitativo.
Las drogas que excedan cierto precio, los médicos de las EPS no las pueden formular, y hay casos donde el mismo galeno le dice eso al paciente y le recomienda que saque de su bolsillo y compre el medicamento, que por su composición química le resultara más eficaz.
Envíos a tomografías, ultrasonido, electros, coloscopias, y otros exámenes de alta tecnología solo le expiden la orden cuando ya en la puerta de la casa del desgraciado paciente están rondando los buitres de la funeraria.
Y  ahora con esas reformas que se craneó Dieguito Palacio y sus muchachos, nos llevó el que nos trajo.
Me despido, y no sé si regrese al mundo de los vivos, pues tengo cita médica en pocos días, y uno nunca sabe.