21 de octubre de 2019
Aguas de Manizales. Banner octubre de 2019.

Una inversión escandalosa

15 de diciembre de 2009
15 de diciembre de 2009

Según la información, una oficina demasiado ostentosa toda vez que tiene piso de madera,  puerta principal en vidrio templado, mobiliario de cuero y vista panorámica. Es decir,  un despacho digno de Primer Mandatario. Para acondicionarlo, la Administración Municipal adquirió en ese piso, por 275 millones de pesos, un lujoso apartamento. Y en su adecuación y dotación invirtió una suma superior: 280 millones de pesos. ¿Cuántas viviendas de interés social podrían haberse construido con este dinero?

El argumento del Secretario General de la Alcaldía de Manizales para justificar la elevada inversión es demasiado simplista: se necesitaba una oficina amplia para atender bien a la comunidad. Según el funcionario, donde lo tenían ubicado era apenas “un puesto de trabajo”. Lo raro es que en casi diez años que lleva la Administración Municipal en el antiguo Edificio Leonidas Londoño, nunca el Secretario General se quejó de sentirse estrecho en un espacio de 16 metros cuadrados. Sólo ahora Rafael Carvajal García viene a decir que en esa oficina no podía ejercer cómodamente el cargo. Es decir, requería de más de 50 metros cuadrados para poder cumplir con sus responsabilidades administrativas.

Grave que este derroche de recursos se haga en una administración que piensa que en 33 metros cuadrados, que es lo que tiene una solución habitacional de interés social en el barrio Samaria, pueden acomodarse hasta 10 miembros de una familia. Se alegará que la compra fue de 192 metros cuadrados que tenía el apartamento adquirido. Está muy bien. Pero, ¿había necesidad de una inversión de esta naturaleza cuando se dice que el municipio vive una crisis económica que ha obligado a la reducción del presupuesto en varias dependencias? ¿Cuantos rectores de colegios públicos deben mendigar ante la Secretaría de Educación para que les arreglen el techo de sus planteles? En la Alcaldía de Manizales, para obras más necesarias, no hay plata.

No queda bien ante la opinión pública un alcalde que autoriza una inversión de esta naturaleza solamente para subirle el ego a un funcionario que cree que en 16 metros cuadrados no puede ejercer sus funciones. Sobre todo cuando se sabe que en la Administración Municipal nunca hay recursos para otro tipo de actividades. Las culturales, por ejemplo. El Centro de Escritores de Manizales solicita una ayuda de 10 millones de pesos para traerle cultura a la ciudad con el Festival de Poesía, y la alcaldía escasamente le entrega cinco millones, argumentando que no hay recursos. Si cualquier escritor caldense propone que le financien, con un millón de pesos, diez conferencias sobre literatura regional en igual número de colegios, le contestan lo mismo: no hay plata.

Una administración responsable sabe que en épocas de austeridad no deben realizarse inversiones suntuosas. La inversión realizada por la Administración Municipal al adquirir un apartamento para acondicionarlo como oficinas no se justifica desde ningún punto de vista. En la sede de la Alcaldía de Manizales se dispone de espacios para acondicionar oficinas. En el mismo piso 16, donde funciona el despacho del alcalde, podría haberse ampliado la oficina del Secretario General. Con 500 millones de pesos se podrían haber mejorado las sedes de muchos planteles educativos. Mientras la Alcaldía de Manizales les ofrece a familias que habitan sectores de alto riesgo apenas diez o quince millones de pesos por su vivienda, para unas simples oficinas apropia recursos elevadísimos. ¡Qué tristeza!

Los problemas sociales que tiene Manizales son muchos. Basta con recorrer la carrera 23 para darse cuenta de que el empleo informal se está tomando el centro de la ciudad. También los indigentes y los desplazados. ¿Por qué el alcalde, en vez de gastarse 500 millones de pesos en unas oficinas, no pensó en adquirir un inmueble para ofrecerles techo a las familias desplazadas? Si se hubiera invertido en construir vivienda de interés social, con ese dinero se les habría mejorado la calidad de vida por lo menos a 32 familias de escasos recursos. Pero, según parece,  al Alcalde de Manizales le interesa más la comodidad de un funcionario que la angustia de cientos de familias que no tiene un techo digno donde vivir.