25 de enero de 2021
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«Siento que RCN tiene el director equivocado»: Juan Gossaín

13 de diciembre de 2009
13 de diciembre de 2009

Porque las soltó Juan Gossaín, el hombre que  le ha aportado en los ùltimos 26 años como director de Radiosucesos RCN altas dosis de humanismo al periodismo informativo de Colombia. El hombre que más lazos de afecto ha tendido entre la radio informativa y los oyentes rasos. El periodista que puso a competir de igual a igual con Caracol a la cadena radial de la Organización Ardila Lulle.

Cuando se le propone este diálogo periodístico su primera respuesta es "pregunte que yo soy irrompible". Pero esto se queda en veremos o en palabras porque la percepción es diferente después de la entrevista exclusiva que Gossaín concedió a la revista Cierto. Él expresa que -¿en serio o en broma?-  siente que durante la misma le están  haciendo una especie de indagatoria o "un interrogatorio de justicia y paz".

Juan Gossaín admite que se está abriendo paso un tipo de periodismo más liviano, más ligero, frívolo, que llaman… Y, "bueno, me parece que una vieja reliquia de museo, como yo, ya no tiene espacio en ese mundo".

Gossaín Abdala, nacido en San Bernardo del Viento (Córdoba), deja claramente delimitada una etapa, larga, si se quiere, del periodismo radial de Colombia. Será la Era Gossaín, inconfundible por su sapiencia, prepotencia y arrogancia, por ser el hombre más cuentístico que ha llegado a un micrófono informativo de nivel nacional, por sus incómodos afectos y desafectos públicos…por su gangosa voz con caracterización propia.

La revista Cierto ha querido darle un carácter modal a la entrevista con el Director de Radiosucesos RCN, para lo cual invitó, además,  a dos periodistas, un abogado, un productor de televisión y una ama de casa, a los cuales Gossaín respondió sus inquietudes vía internet (recuadro derecho).

                                                         

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DECEPCIONADO

¿Termina usted medio aburrido con alguna gente que le rodea y con la cual creció periodísticamente en este cuarto de siglo en RCN?

Sí, después de tantos años, algunos me han decepcionado, pero solo en asuntos profesionales, jamás en temas personales. Como decía mi abuela, yo no revuelvo la mierda con la pomada. Son muy pocos, en todo caso, dos o tres entre tantos camaradas.

¿Se siente o se ha sentido en algún momento, como se dice vulgar y crudamente, haciéndole mandados al gobierno o a un poder económico como el representado por RCN?

Pregúntelo con la crudeza que quiera, que mi respuesta será siempre la misma: no, nuncamente, jamás de los jamases. La verdad debe decirse completa: en 26 años que llevo aquí, nadie de RCN, absolutamente nadie, me ha pedido que haga lo que usted llama «mandados». De lo contrario, mi respuesta inmediata hubiera sido una carta de renuncia. Algunos presidentes de Colombia, en este cuarto de siglo, lo han intentado, y preferí perder esas amistades para siempre.Ya sé que la dignidad profesional no engorda, pero sí alimenta. ¿No ve como estoy de flaco? En serio: los disparates que yo digo en RCN son míos, exclusivamente míos, y solo yo respondo por ellos.

Con el corazón en la mano, ¿conscientemente ha cumplido ese papel de estafeta en algún momento de su ejercicio periodístico? ¿Ha sentido que alguien lo utilizó para este papel?

No he sido mensajero de nadie en mi trabajo periodístico. De nadie. Confieso que una vez lo fui, hace ya muchos años, pero no por razones económicas, ni políticas, sino por el amor de una mujer. Por amor estoy dispuesto a todo, menos a matar, porque para matar no se necesitan razones, sino pretextos.

¿TRAGANDO SAPOS?

Con los cambios que comenzaron a darse en RCN en materia de organización informativa, es claro que su autoridad como director ha sido socavada en RCN. ¿Se siente en estos días como tragando sapos?

No, no es eso lo que está ocurriendo en RCN. Es que los responsables de la cadena creemos que ha llegado la hora de traer gente nueva, fresca, imaginativa, y de renovar la empresa sin renunciar a los viejos principios inmodificables: imparcialidad, equidad, veracidad. En eso estamos trabajando unidos. ¿Por qué será que los periodistas siempre encuentran algo escondido, alguna trampa o motivos recónditos en lo que hacen sus colegas? Pedimos que la gente nos crea, pero no nos creemos entre nosotros mismos. Nunca he entendido eso. Ahora es usted quien tiene que perdonar mi crudeza: ¿qué significa «su autoridad como director»? ¿Usted es de los que creen que la autoridad de un hombre depende del cargo que ocupa? Si lo cree en serio, está equivocado: no es el cargo el que lo enaltece a uno; es uno quien enaltece el cargo. O lo deshonra. Déjeme decirle esto: después de cuarenta años o tratando de cumplir con mis obligaciones, haciendo periodismo todos los santos días, desde que Dios amanece y mientras usted duerme, ¿usted cree sinceramente que mi trabajo depende de que sea o no sea director? Si RCN quiere nombrarme portero del edificio, yo aceptaré gustoso, con tal de que me permitan —como hasta ahora lo han hecho— que yo cante libre como un pájaro cada mañana.

 

EL DIRECTOR EQUIVOCADO

En Colombia se «patrasea» todo el mundo. Pocas semanas después de asumir usted la Dirección de Radiosucesos le decía a este servidor en Medellín, caminando por la carrera Boilívar hacia la emisora: «Yo aspìro a estar tres años como director y luego me voy a escribir a París». ¿Qué pasó? ¿Más interesante esta propuesta desde el punto de vista económico, o profesional, o qué?

Las cosas no son tan simples como lo que usted denomina «patraseada». Para empezar, yo nunca quise ser director de nada ni de nadie. Yo era un cronista feliz al que la vida tuvo la mala idea de convertir en director. Pero un hombre que respeta sus responsabilidades y sabe cuáles son sus responsabilidades, no se va cuando quiere, sino cuando puede. Yo he querido desde hace veinte años, pero no he podido. «Punto de vista económico», menciona usted. No sea inocente: a mí el almuerzo me lo paga mi mujer: un plato de sopa de tomate y una hogaza de pan integral. El almuerzo es lo único que necesito en la vida. Y si no almuerzo no pasa nada. Creo que la gente pierde mucho tiempo en tareas subalternas, como dormir y comer. Hay en la vida tantas cosas màs importantes que comer y dormir…Los libros, además, me los regalan. Lo mismo que las revistas de crucigramas. Si usted me conociera bien, sabría cuáles son mis únicas ambiciones en lo que me queda de vida: de noche, dormir en un parque, mirando las estrellas y teniendo el cielo por techo, como el personaje inolvidable de aquella cumbia. Y, de día, sentarme en la playa, solo y en silencio, a mirar el mar. No pido nada más. ¿Dinero? Papini lo dijo mucho antes que yo: el dinero es el excremento del diablo.

Dentro de sus circunstancias actuales en RCN, ¿siente que hoy está en el lugar equivocado?

No, no, no: al contrario. Siento que RCN tiene el director equivocado.

¿Lo han trasnochado o lo trasnochan los estudios de medios que semestre por semestre, año por año ponen las franjas informativas de RCN por debajo de Caracol en materia de nivel de sintonía?

Sería hipócrita si dijera que no me interesa la cantidad de gente que me oye. Claro que me preocupa. Pero me preocupa más la cantidad de gente que me cree. Lo que yo persigo de la gente no es la oreja sino el cerebro.

¿La trasnochada es para los directivos de la RCN?

No creo. Pero, en todo caso, sería mejor que se los preguntara a ellos. Por lo pronto, aprovecho para ratificarles pùblicamente mi gratitud: por su afecto, por sus consideraciones personales, por su absoluto respeto a mi autonomía de periodista. Y porque gracias a Dios y a RCN —en ese orden—hoy hay un poco más de pan en la mesa de mis hijos. Y mis nietos pueden estudiar. Yo no soy de los que muerden la mano que los alimenta, y, sobre todo, la mano que lo ha alimentado espiritualmente, permitiéndole crecer como periodista y como hombre.

 

ME NIEGO A CONVERTIRME EN RECREACIONISTA

¿Tiene ahora el alma arrugada?, ¿se siente frustrado o defraudado de lo que ha hecho como periodista?

No me siento frustrado, pero a veces tengo la impresión de haber perdido mi tiempo. Soy un escéptico. Creo que todo periodista es un hombre que se equivocó de oficio.

¿Siente que lo que construyó y fue bueno en el periodismo, los demás ya no lo perciben así?

Me parece que el periodismo ha cambiado porque el país ha cambiado. Es natural que así sea. Fíjese que ahora se está abriendo paso un tipo de periodismo más liviano, más ligero, frívolo, que llaman. Ahora las secciones de farándula de los noticieros de televisión son más extensas que las noticias. Hoy las revistas que más circulan son las de farándula.

Bueno, me parece que una vieja reliquia de museo, como yo, ya no tiene espacio en ese mundo. Ni quisiera tenerlo, porque mi oficio no consiste en entretener a la gente, sino en informarla, y lo hago aunque a la gente no le guste. Es mi deber. Me niego a convertirme en uno de esos recreacionistas que las mamás contratan para distraer a los niños en un cumpleaños.

Dado que su contrato actual vence el 30 de junio de 2010, ¿sería capaz de hacer un sacrificio económico para darle respiro a su mente y a su espíritu y retirarse antes de esa fecha?

¿Y usted cómo lo sabe? Yo ni siquiera sé cuándo se vence mi contrato. Si usted me ayuda a convencer a RCN, me voy esta misma tarde. (Y déle con el tema económico. A mí me enseñaron que la gente decente no habla de dinero).

¿A qué personajes le hubiera gustado no entrevistar en radio y lo hizo?

A la mayor parte de los que he entrevistado. Lo que pasa es que, como las noticias, las entrevistas tampoco pueden depender del gusto personal de uno. Aunque algunos periodistas no lo crean, los periodistas no estamos por encima del periodismo. Ni del ciudadano.

 

¿GOSSAÍN INTOCABLE?

Son evidentes los aportes hechos por usted en estos últimos 25 años a la dinámica noticiosa radial de cada día, con rigor profesional, pero la percepción permanente presenta la escena de trabajo de Radiosucesos RCN como la de una mesa en la que los servidores celebran al unísono los apuntes -buenos y malos- de su rey. ¿No cree que esto mina su credibilidad como periodista y la del propio noticiero?

Me parece que usted confunde el cariño con la adulación. Deje de pensar que la gente hace todo con doble intención. Esa no es vida. Se va a arrugar muy pronto. Le sugiero que de vez en cuando se equivoque por confiar en la gente y no que acierte siempre por desconfiar de ella. De esa manera podrán decirle pendejo, pero no bellaco.

¿Se siente Juan Gossaín un intocable del periodismo hasta el punto de caer en desgracia con él quien se atreva a criticarlo en un medio de comunicación? El caso de Gustavo Álvarez Gardeazábal y «El síndrome Gossaín» parece ser una muestra de esto…

No sé de qué me está hablando. Ni de quién.

¿No considera que es una indebida utilización de un micrófono, en un medio masivo, el hecho de apelar a él de manera permanente y evidente para expresar compadrazgos y afectos, como es su caso con el reportero A. José Caballero, hasta el punto de mencionarlo como «el reportero de Colombia»? ¿Esto a nombre de qué o de quiénes y por qué…? ¿No cree que esas expresiones deben ser privadas?

No, hombre, no sea tan exagerado: lo de «El reportero de Colombia» era una forma creativa de contar que Caballero está en todos los lugares del país y del mundo donde haya noticias. Nada más que eso. Ahora: dice usted que es indebido usar un micrófono para expresar afectos y compadrazgos. Al contrario. ¿No será que a este país, y a nuestros periodistas primero que todo, les falta ser un poco más afectuosos, más expresivos y menos amargos? ¿Ah?

Suéltele la chiva a Cierto: ¿se retirará de la Dirección de Radiosucesos RCN antes del 30 de junio de 2010?

El día en que lo decida, la soltaré por RCN. Es lo obvio.

 

YA NO NECESITO NADA DE NADIE

¿Qué se ve haciendo después de salir de Radiosucesos RCN?

Nada, mirándome el ombligo.

A estas alturas del partido, ¿ve que sin darse usted cuenta, RCN y el periodismo radial fueron ganando en usted un gran personaje pero se perdió, por ejemplo, la opción de un escritor estrella?

No sé qué motivos tenga usted para pensar que, si no fuera por el periodismo, yo hubiera sido «un escritor estrella». Además, no me gusta la expresión: «estrella» es palabra trivial, que se aplica a las jovencitas hermosas que trabajan en las telenovelas.

¿Siente que hoy algunos directivos han sido ingratos con usted? ¿Se considera un incomprendido a estas alturas de su aporte a RCN y con el alma picada?

Creo que, sin darme cuenta, esta pregunta ya la respondí, cuando dije que por RCN solo guardo gratitud y reconocimiento. Como usted insiste, déjeme decírselo de esta manera tajante y definitiva: no he trabajado en una empresa mejor, más respetuosa y más entrañable. Y lo digo ahora, cuando ya no necesito nada de nadie, si es eso en lo que usted está pensando.

¿Cómo ve el periodismo radial de Colombia dentro de uno o dos años?

Cada vez más joven, entrando en una nueva era, con una generación de relevo y nuevas tecnologías. Ruego a Dios que les vaya bien. Creo que así será.

¿Ha sentido en los últimos siete años la presión de la Casa de Nariño para decir o no decir, para tapar o destapar?

Parece evidente que han intentado tapar algunos escándalos, cierto tipo de reuniones, esas cosas que, por lo demás, suelen pasar en toda clase de gobiernos, incluso en el Vaticano. En lo personal, debo decir que nadie en la Casa de Nariño ha intentado presionarme. Nunca olvido que en la clase de mecánica física, en el bachillerato, monsieur Egel me enseñó que para que una presión sea eficaz, se necesitan dos cuerpos: uno que presione y otro que se deje presionar.

¿Está el periodismo colombiano arruinado éticamente? ¿Hasta dónde la corrupción ha penetrado el periodismo y a los periodistas?

No tanto como arruinado éticamente, pero sí camino de la bancarrota. Mi posición en ese tema puede parecer extremista, pero es que en materia de moral no se pueden hacer concesiones. Siempre he dicho que la ética es como el embarazo: no conozco señoras que estén 38 por ciento embarazadas. Están o no están. Nadie es 17 por ciento virgen. Con la ética pasa lo mismo: o eres o no eres. Pero no eres a medias.

Las circunstancias de un periodista que por razones de seguridad debe vivir escoltado, como es el caso suyo, ¿qué le produce, desde el punto de vista del ejercicio profesional?

Profesionalmente, me inquieta la inseguridad, pero no me amordaza. Soy un cobarde de nacimiento y siento miedo, mucho miedo. Y pesar con mis escoltas: la vida de ellos está más expuesta que la mía.

¿Cuál es la sensación íntima de un periodista escoltado?

La misma de un preso.

Domingo, 13 de diciembre 2009