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Se le acabó el tiempo a la reforma política

3 de diciembre de 2009
3 de diciembre de 2009

Para los congresistas de oposición, y otros de coalición como Telésforo Pedraza (conservador), que se han opuesto a varios puntos de la reglamentación, la razón principal de este hundimiento ha sido la poca disposición del Gobierno para fortalecer las próximas elecciones.

“Es evidente que el Gobierno no ha tenido interés para que la reforma política pase, lo que se ha hecho es volver a dejar desprotegidas las próximas elecciones”, consideró Pedraza.

El representante liberal Guillermo Rivera opina algo parecido, al considerar que la coalición mayoritaria de Gobierno se resiste a unas reglas de juego electorales más transparentes y más garantistas, por lo que han dejado en el aire la reglamentación.

Lo cierto es que ni siquiera una aprobación rápida antes del 16 de diciembre, permitiría que la Corte Constitucional, que deberá estudiar la constitucionalidad de la norma, pueda tenerla lista antes de las elecciones parlamentarias de marzo de 2010.

En otras palabras, la discutida reforma política no aplicará en las próximas elecciones.

Esa circunstancia, según algunos analistas, abre un riesgo enorme para los próximos comicios, y en ello coincide el propio ponente del proyecto de ley estatutaria, el senador Hernán Andrade (conservador). El ex Presidente del Congreso señala dos de la mayor imnportancia: la violación a los topes electorales y las sanciones por avales a parapolíticos.

“Con este hundimiento inminente hay un peligro enorme de que el dinero del narcoparamilitarismo vuelva a infiltrase en las próximas elecciones”, sentencia Andrade.

Sí habrá sanciones

A pesar del traspiés sufrido por el proyecto, el Gobierno, a través del ministro Fabio Valencia, se apresuró a aclarar que en las elecciones de 2010 sí se aplicarán sanciones a los infractores de la ley electoral, tales como la silla vacía, pérdida de investidura por violación de los topes, pérdida de personería jurídica de los partidos, entre otras. En un comunicado dice que la discusión del articulado ha sido lenta y dispendiosa, poniendo obstáculos que van desde falta de quórum hasta la presentación de proposiciones ajenas al proyecto.