18 de enero de 2021
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Pesar por la muerte de Isabelita Mejía de Vélez

20 de diciembre de 2009
20 de diciembre de 2009

Desde el mismo momento en que percibió los primeros síntomas de la enfermedad, leucemia, la misma que mató a su hija, Alejandra, libró una lucha a cuartel contra el mal.
Sin embargo, ayer por la tarde perdió esta batalla contra la muerte en su residencia de Manizales, al lado de su esposo, el escritor Jorge Eduardo Vélez.
Pocas mujeres como ella que se entregó de lleno a los niños con cáncer en la fundación que lleva el nombre de su hija, Alejandra, sin importarle el tiempo, el dinero y las cosas secundarias que para muchos hoy son las elementales y básicas.
A esta hora sus despojos mortales son velados en Jardines de la Esperanza y serán cremados después de una ceremonia religiosa este lunes a las cuatro de la tarde.

Una mujer excepcional

Por JOSE MIGUEL ALZATE

Hace quince años, un matrimonio  manizaleño recibió un golpe de esos que,  según César Vallejo, el peruano universal, “abren zanjas oscuras en el alma”. El, que heredó de sus mayores la pasión por la palabra, abrevó en los libros el néctar de la sabiduría. Ella, con sensibilidad artística, pulió con sus manos cuadros de exquisita belleza. El 17 de octubre de 1994 la muerte, esa visitante inesperada, les arrebató, en plena juventud, lo que más querían: su hija, la razón de sus existencias, la sonrisa que alegraba el hogar. Murió cuando apenas contaba con 14 años de edad. El dolor fue tanto que no les alcanzaron las lágrimas para llorarla. Y quisieron perpetuar su nombre.
Desde hace quince años, los manizaleños hemos oído hablar de la fundación Alejandra Vélez Mejía, una institución fruto de la tenacidad de una mujer a quien el dolor por la pérdida de su hija hizo que le diera vida a un  proyecto para ayudar a niños con leucemia. Esa mujer, Isabel Mejía de Vélez, hizo realidad, con su esfuerzo, con su entrega a los demás, el surgimiento de una institución que desde su primer día se preocupó por ayudarles a los niños con cáncer. A esa mujer, Isabel Mejía de Vélez, no le importó pedirles a los demás para que la apoyaran en su proyecto. Tampoco  tuvo horarios para estar presente en los momentos críticos de esos niños sin esperanzas de recuperación.
Ayer, a la una y media de  la tarde, después de una penosa enfermedad que la tuvo recluida durante varios meses en la Clínica San Marcel, falleció Isabel Mejía de Vélez, Isabelita, como se le decía cariñosamente. Como es lógico, la noticia conmovió a toda una ciudad que vio en ella a una mujer admirable por el entusiasmo colocado para sacar adelante la fundación Alejandra Vélez Mejía, que nació porque antes de morir,  su hija le dijo que tenían que hacer algo por los niños con cáncer. Entonces ella, Isabelita Mejía de Vélez, se entregó en cuerpo y alma a darle vida a una institución que les ha dado esperanzas a muchas familias que tiene hijos con problemas de cáncer.
Uno no sabía  qué admirar más en Isabelita: si su compromiso con la fundación a la que le dedicó todas sus energías, o su interés por brindarle cultura a la ciudad a través de El Hontanar de los libros, o esa admiración tan grande que durante 37 años la tuvo unida a Jorge Eduardo Vélez Arango, el escritor con quien compartió su vida. Quienes tuvimos el gusto de visitar su casa en el barrio Palermo, fuimos testigos de cómo valoraba al trabajo literario de su esposo, del estímulo que le brindaba en sus momentos difíciles, del entusiasmo que ponía en sus proyectos con la palabra. Isabelita fue el complemento en la existencia de un hombre que a todo momento alimenta sueños creativos.
Con la muerte de Isabelita Mejía de Vélez Manizales pierde a una mujer excepcional, de gran sensibilidad humana, comprometida con la ayuda desinteresada a los demás. Una mujer que con su inmensa capacidad de trabajo logró dotar al Hospitalito Infantil de elementos quirúrgicos para la  atención de niños con cáncer. Una mujer que promovió una radio teletón anual para recoger fondos para atender a los menores de edad que por sufrir esta enfermedad requerían ayuda. Isabelita Mejía de Vélez  despertó en los manizaleños el sentido de la solidaridad. Paz en su tumba. 

Algunos datos

Profesional en Bienestar Social y Familiar Universidad Católica, maestra en Bellas Artes Universidad de Caldas, con estudios de programación Neurolinguistica (PNL) y procesos de crecimiento Personal. Reconocida conferencista en temas sobre liderazgo, prosperidad, trabajo colectivo de Relaciones Humanas y duelos en varias ciudades del País y el consulado de Colombia en Miami de Estados Unidos.
Fundadora y Directora de la Fundación ALEJANDRA VELEZ MEJIA, para niños con leucemia y otros tipos de cáncer desde 1993.
Ha recibido distinciones como:
Estrella de la solidaridad, forjadora de paz " Cruz Roja Colombiana de Caldas" 1999.
Caldense del año 2000 "La Patria" 2001.
Mujer Confamiliares Caldas (Cafam) 2001.
Mención de Honor al Mérito. Asociación de Periodistas de Manizales. PAM. Junio 23 de 2007.

Fundación Alejandra Vélez Mejía

Fundada por Isabelita Mejía de Vélez, orienta su trabajo a los niños con leucemia y cancer. Brinda ayuda a menores, familias y profesionales de la salud en el campo de la prevención, tratamiento y curación del cáncer infantil.

La fundación Alejandra Vélez Mejía fue construida y dotada por el hospital infantil de la Cruz Roja de Manizales. Es allí donde se encuentra el pabellón de cáncer y ambulatorio. Atiende a unos 287 niños y a sus familias.

La Fundación se apoya en el entretenimiento para cumplir su labor de aliviar el dolor de los niños enfermos y de sus familiares cercanos. Los 287 niños que, en promedio, permanecen hospitalizados disfrutan de muchas actividades que en otros centros hospitalarios del país no encuentran. Por ejemplo, mediclown, fiestas, regalos, títeres, bingos y conciertos.

Estas actividades, van orientadas a acompañar el tratamiento y cuidado de los menores, para motivar su recuperación y aliviar su enfermedad.

Así mismo para recaudar fondos para el sostenimiento de los programas .

Los médicos y el personal de salud de la fundación, especialmente capacitados, ofrecen los cuidados especiales que requieren este tipo de pacientes, cuidados aún más estrictos: aislamiento de cuarto y el uso de mascarillas. En la fundación no es diferente, pero los niños gozan de todos estos cuidados y además se les brindan dos elementos adicionales, el cariño y la lúdica, clave en su recuperación o tratamiento.

Pero el servicio no es sólo para los niños. El hospital cuenta con dos programas especiales. El primero es de lectura de libros y cuentos, en compañía de padres, y el segundo, "la estrategia de la ilusión", parodia del libro de Humberto Eco, que busca cumplir con los sueños de los niños.

Además, los niños pintan para luego publicar sus dibujos. Pintar y luego ver publicados sus dibujos es una satisfacción que, para los niños, tiene un valor incalculable.

La fundación realiza, además, una radioteletón al año, durante la primera semana de junio. También realiza cuatro o cinco eventos al año.