28 de enero de 2021
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Embarazo adolescente: una dolorosa realidad

24 de diciembre de 2009

Debe reconocerse que el candidato presidencial Rafael Pardo tiene el mérito de haber puesto el tema en el debate público al proponer la distribución de la píldora para el día después para las adolescentes pobres, realmente aún niñas, menores de 15 años, como fórmula para reducir estos embarazos. Pero su propuesta ha dejado por fuera tantos elementos que se presta para ser interpretada más como una de esas promesas de campaña para atraer ciertos sectores, en este caso los jóvenes, que una verdadera estrategia de gobierno para enfrentar con realismo esta situación.

Se trata de un tema de salud sexual y reproductiva, del derecho que tienen las mujeres a manejar su sexualidad, y que en este momento en Colombia se ha impregnado de valores religiosos y de posiciones de una sociedad patriarcal. Son los hombres, en cabeza del candidato Pardo y el Procurador, quienes la atacan y defienden sin ningún contexto ni autoridad sobre el asunto. Es cuando menos un atrevimiento imperdonable que se hable de asuntos que tienen que ver con la órbita íntima de la mujer sin que ella esté presente. La mujer debe ser la líder de la discusión con argumentos en pro o en contra de la idea, pero el caso es que no puede ignorarse que ella lleva décadas preparándose desde todas las áreas del conocimiento para abordar públicamente el debate.  ¿Habrá derecho a que sean los hombres los que definan la sexualidad de las mujeres?

Molesta que el tema de la educación sexual aparezca tan huérfano en la polémica. Es clave para Colombia una educación sexual adecuada para todas las clases sociales, pero una educación dada por personas que sepan del tema, capacitadas técnica y pedagógicamente para brindarla desde el conocimiento y la ética.  Este es un punto que se ha subestimado tanto por el Ministerio de Educación como por el de Protección Social. Una educación sexual en manos de personas incompetentes puede acarrear resultados contrarios al pretendido como es el estimular precisamente relaciones sexuales a temprana edad.

La escueta propuesta de repartir la píldora a niñas menores de 15 años refleja ignorancia. La mayor ocurrencia del embarazo adolescente está en la franja de los 15 a 19 años y no en menores de 15. Y es la poca educación la clave, en jóvenes analfabetas la tasa puede llegar al 51% y en las pobres al 31%, pero las educadas y con ingresos altos también presentan tasas superiores al 10%. Se ignora la gravedad de estimular la iniciación temprana de relaciones sexuales que puede conducir al cáncer cervical, enfermedad con uno de los índices más altos de mortalidad en las mujeres colombianas.

Y finalmente, incomoda que se use el tema de la sexualidad femenina para lanzar ideas al aire, en escenarios no aptos para la discusión de estos asuntos como el Congreso de Juventudes liberales. Claro, se cumple el objeto del candidato: mover opinión pública y poner la imagen del candidato en un amplio registro de los medios de comunicación. Pero se usa la sexualidad de la mujer como estrategia de mercadeo político cuyo único propósito es aumentar la popularidad del candidato.  Hacer esto a costa de los derechos de la mujer, es una ofensa.

Se espera que Pardo y los demás candidatos de la contienda aborden los temas de género, de lo contrario estarían haciendo una política anacrónica.  Pero esto implica que lo hagan consultando a la mujer como la líder de la discusión, reconociendo que en estos asuntos hay aspectos éticos, científicos, pedagógicos, y filosóficos que son transversales a la construcción de las políticas públicas y ante todo, respetando la máxima expresión de sus derechos a la intimidad y a la autodeterminación.