21 de enero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Aquí Neirayork

25 de diciembre de 2009
25 de diciembre de 2009

Es un tema difícil, es cierto. Si la gente no paga a las buenas habrá que ejecutarla a las malas. No hay otro camino. Que esto tiene su costo político, no hay la menor duda. A nadie le gusta que lo embarguen. Contribuyente que siente amenazados sus bienes, se vuelve enemigo de la administración.

Interferencias

Desgraciadamente, en estos procesos hay muchas interferencias y no sólo en Neira sino en la mayoría de los municipios colombianos. Un embargo a un amigo, seguidor o pariente de un concejal, por ejemplo, le trae problemas al alcalde de turno. Cuando a alguien se le presenta un problema de esta naturaleza, lo primero que hace es buscar a un concejal amigo. ¿Y cómo el alcalde le dice que no a un concejal que lo está apoyando? Este es el obstáculo más común en esta clase de asuntos. El columnista desconoce si este problema se presenta en Neira, pero se da silvestre en la mayoría de los municipios colombianos.

Paredón fiscal

En ciudades intermedias o grandes este problema es poco visible. En Manizales, para citar un caso cercano, el municipio cobra a través de Infomanizales a los deudores morosos. El contribuyente sabe que cuando está atrasado en el pago de sus impuestos y lo llama un funcionario de esta entidad, debe atenderlo y acatar sus instrucciones. De resto, irá inexorablemente al paredón fiscal.  Algo podría copiar Neira de las estrategias que tiene esta entidad para cobrar los dineros que deben los contribuyentes al municipio. Lo importante es buscar ese contacto.

Neira les lleva una ventaja

Hay muchos jóvenes en el país y Caldas que no siguen carrera después que terminan bachillerato por carencia de recursos. El asunto es más dramático en los municipios que están alejados de la capital. Si la familia puede pagar la matrícula no le alcanza para sufragar los gastos de alojamiento y comida del muchacho. En otros casos, son ambas cosas. Es un desperdicio y una lástima. En la mayoría de las veces son muchachos brillantes, capaces y consagrados a quienes la vida les niega un derecho que debería convertirse en una obligación para el Estado.  Sin embargo, Neira les lleva una ventaja a muchos municipios del departamento: su vecindad con Manizales. El joven que termina bachillerato aquí tiene la posibilidad de estudiar en las universidades de la capital y dormir en su casa, aunque viéndolo bien, el dinero que se gasta en transporte y almuerzo le puede servir para pagar una pieza compartida en Manizales. Es asunto de economía doméstica.  De todas maneras, no deja de ser una ventaja comparativa.

¡No hay derecho!

Con relación al tema, al columnista le contaron una situación que no deja de ser un drama. Un joven campesino terminó secundaria con calificaciones tan buenas en La Merced que en las pruebas del Icfes fue el de más alto puntaje en el departamento. Sin embargo, no se pudo presentar en la universidad porque sus padres carecen de recursos para pagarle la matrícula y la residencia en Manizales. Como tampoco tiene familiares en el pueblo, no tuvo más alternativa que regresar a las actividades agrícolas. Hoy es un recolector más de café. ¡No hay derecho!

Los buses escalera

 Al periodista se le ponen los pelos de punta cuando viaja a Tareas y ve descolgarse por la empinada, estrecha y maltrecha carretera los buses escalera con pasajeros hasta en el bomper. Como si fueran bultos de plátanos, los pasajeros van en la plataforma de arriba destinada a la carga, en la parte de atrás y por los lados. En el interior, el hacinamiento es terrible. En las curvas pronunciadas, uno piensa que el bus se va botar los pasajeros que le sobran. ¿Quién controla esta locura?