27 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Las tres faltas

6 de noviembre de 2009
6 de noviembre de 2009

El periodismo encara hoy  desconocidas dificultades  y serías  amenazas. Las dificultades son consecuencia principal de tres faltas que se han acentuado en lo corrido del  siglo XXI. Lo mismo ocurre con las amenazas.

La primera:

La falta de humildad..  Se extiende inatajable de arriba hacia abajo. De directores a reporteros. El fenómeno comenzó cuando la belleza le gano a la inteligencia en la televisión. Rápidamente se ha venido extendiendo como una enfermedad fatal  de la televisión a la radio. En poco tiempo, directores  veteranos y emergentes comenzaron a desplegar arrogancia, suficiencia y petulancia. El tuteo es insolente, irreverente e irrespetuoso. En síntesis es la FALTA DE HUMILDAD.

Son personas que se creen por encima de todos sus interlocutores. Por encima de todos los seres humanos. Hay muchos maestros en esta extraña modalidad.  Uno de ellos, hace entrevistas en el canal oficinal. No le importa la dignidad del  entrevistado. Siempre quiere aparentar más altura en distinción, conocimiento y  sabiduría  Eso no es  periodismo antiguo  ni moderno.. ¡Que falta de Humildad!

Hay un director que comienza muchas preguntas  con su formula: A mi me parece…. Que falta de humildad, por Dios.
Y ¿que tal el protagonismo en marcha?  ¡Dios ampare al periodismo!

Razón pueden tener algunos colegas cuando critican a  un  director  de un noticiero  a quien llaman  Miguel de Cervantes Saavedra SEGUNDO por estar empeñado en corregir al aire –algo  indebido–a sus compañeros cuando cometen un error.
(Un periodista local añadió entonces: Ese director  critica pero no hace  auto crítica. Esta mañana en una entrevista al biógrafo de Gabriel García Márquez le dijo al final de una pregunta: OKEY. LE ENTIENDO? Que dirá don Miguel?)

A pesar de las correcciones de don Miguel de Cervantes SEGUNDO, Don Jairo Giraldo Arango, prestigioso comentarista  y hombre de radio de mediados del siglo pasado aquí en Pereira, nos decía esta mañana cubriéndose la cara en gesto de vergüenza: “Lo peor es el manejo del lenguaje. Tanto en radio como en Televisión hay  unos bárbaros….BARBAROS, y no pasa nada. ““Y ¿que tal, que tal  la señora que regaña a sus entrevistados? ¿Qué tal?”
Que tristeza, la humildad esta en vía de extinción.

La segunda:

La falta de criterio. En entrevistas y reportajes, tanto en radio como en televisión se observa con nitidez la falta de criterio no solo en los contendidos de las preguntas sino en algo más simple, como es la coherencia en el   desarrollo de una entrevista, reportaje o noticia. Este es un tema trascendental, pero parece que donde más se observa la falta, no hay director aunque figura. El criterio debe ser de sólido conocimiento del periodista.
Que angustia, el criterio esta en vía de extinción.

La tercera:

La falta de ética. Sobrecogen los informes  sobre la ausencia de este principio fundamental del periodista. Son muchas las causas de este fenómeno en auge desbordado. Puede ser provocado por  la  búsqueda de protagonismo, de dinero por los bajos sueldos y, especialmente, por la deficiente formación. Que alarma, la ética esta en vía de extinción. 

En cuanto a las principales tres amenazas:
 
La primera:

La  deficiente formación. La situación  amenaza la actividad misma del periodista.. La tecnología lo deja rezagado todos los días.
 
La segunda:

El  mal  llamado reportero ciudadano. No es otra cosa que un suplantador del periodista profesional. Ese cuento, traído de los Estados Unidos y aplicado con júbilo por administradores de medios, es una muestra de la ausencia del periodista profesional en asuntos cotidianos y de interés ciudadano.
 
La tercera:

El nivel salarial. Los sueldos han  caído a sus peores niveles. Hoy gana más cualquier Chef o conductor de bus que un reportero. Si ganara igual seria un éxito, pero menos, es una amenaza para la existencia del periodista profesional.
Hay emisoras en las cuales  pagan salario mínimo al reportero. Es decir, lo que gana una señora del servicio domestico.

Y, para qué hablar más de estas grandes verdades que se ocultan innecesariamente . Hay que volver por el periodismo de antes sin fallas de humildad,  criterio y ética ni amenazas por formación, competencia indebida y  salarios.