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La historia de Risaralda

1 de noviembre de 2009
1 de noviembre de 2009

La edición fue posible gracias a la Academia Caldense de Historia y a la Secretaria de Cultura de Caldas, que comprometieron recursos de sus presupuestos  para que este libro pudiera ver la luz pública. Su autor es miembro de número de la mencionada academia, y durante varios años ejerció como docente en diversos planteles educativos.

El Municipio de Risaralda fue, hasta 1916, corregimiento de Anserma. Ese año, mediante ordenanza número 17 del primero de abril, firmada por Marcelino Arango y Rafael María Botero, presidente y secretario, respectivamente, de la Asamblea de Caldas, y sancionada por el entonces Gobernador del Departamento, José Ignacio Villegas, fue elevado a la categoría de municipio con el nombre de San Joaquín. Aunque no existen documentos que sustenten ante la historia la fecha exacta de su fundación, se establece que fue en 1908 cuando se fundó oficialmente el municipio. Esta fecha es la que aparece en el Diccionario Geográfico de Colombia del Instituto Agustín Codazzi.

De este dato histórico parte Fabio Vélez Correa para rescatar lo que ha sido la vida de este municipio donde nació uno de los mejores prosistas que ha tendido Caldas, el maestro Ovidio Rincón Peláez. Es decir, la historia de Risaralda no tiene como punto de partida el proceso de colonización, como ocurre con casi todos los municipios del departamento. Lo que explica por qué no existen en sus archivos históricos actas que demuestren cómo fue  la repartición de solares cuando se dio la fundación. Tampoco se establece si hubo en esos años un juez poblador.  Debe entenderse que el proceso de colonización se inició a principios del siglo XIX, casi cien años antes de fundarse este municipio.

En “La colina del viento”, nombre con que es conocido Risaralda, el historiador Fabio Vélez Correa recoge todo el acontecer histórico de un pueblo que le ha aportado al departamento, en cien años de vida administrativa, valores humanos que han alcanzado trascendencia regional. Con olfato investigativo, Vélez Correa relata cómo Rudesindo Ospina, salamineño, y Pedro Salvador Orozco, oriundo de Sonsón, obtuvieron de parte del Gobierno Nacional grandes posesiones de tierra en el denominado Valle del Risaralda, donde fue fundado el municipio. Además cuenta que una mujer, Ana Joaquina Giraldo, era la propietaria de la única casa que en los tiempos de la colonización servía de fonda caminera a los arrieros.

Hasta el 17 de diciembre de 1997 a Risaralda le pertenecían las tierras que hoy conforman el municipio de San José. Estas le fueron agregadas en 1916, cuando se creó el municipio. Antes pertenecían a Anserma. Pero mediante  la ordenanza 233 de ese año, aprobada por la Asamblea departamental y sancionada por el entonces gobernador Ricardo Zapata Arias, San José dejó de ser corregimiento de Risaralda. La decisión fue aprobada por Referéndum ciudadano el 15 de mayo de 1998. A este episodio de su historia no hace mención el historiador Fabio Vélez Correa. Lo que deja un gran vacío histórico en un libro que está llamado a convertirse en texto de consulta cuando se quiera indagar sobre su pasado.  

Fabio Vélez Correa es un enamorado de la historia de su municipio. Sólo así se explica que haya escrito tres libros donde trata de recoger pedazos de una historia que nadie más ha contado. El primero, publicado en 1976, se llamó “Monografía de Risaralda”, en coautoría con Ovidio Rincón Peláez. El segundo, “Risaralda: la aldea y su historia”, más amplio en su trabajo investigativo, fue publicado en 1988. Y ahora aparece este libro donde el autor amplía la investigación histórica para estructurar una obra donde ofrece una visión completa de lo que es Risaralda, cómo fue su proceso fundacional  y quiénes forjaron su desarrollo. Un trabajo digno de destacarse por lo que representa como aporte al conocimiento de la historia regional.