24 de enero de 2021
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El corral de la vergüenza.

18 de noviembre de 2009

Por Marco Uribe García

Hay muchos que creen a estas alturas de la vida que una manera efectiva de procurar una tranquilidad espiritual es a través de la práctica del ‘onanismo del alma’, como también, en igual forma, hay otros tantos estúpidos que quedan plenamente convencidos de que recurriendo al espejo retrovisor y trayendo a colación como causales de justificación unas situaciones pasadas similares a las de su propio error, y que por efecto de esta errónea catarsis se subsana la falta y se purga la responsabilidad en todas sus modalidades, como quien dice: mal de muchos, consuelo de tontos;- “si a otros que hicieron cosas parecidas no les hicieron nada, pues, a mi tampoco”. – Y, todo sigue igual, aquí no pasa nada.
 
Definitivamente, nosotros tenemos un Congreso o Parlamento sui géneris en un sistema que se dice ser democrático pero que su actual conformación indica lo contrario, su mayoría es producto de una coerción física y sicológica tenebrosa por cuenta de grupos al margen de la ley infiltrados y/o en confusión con la clase política, de ahí que se venga adelantando juicios por concierto para delinquir sin que se haya analizado y enjuiciado por pertenencia o participación en Empresa Criminal Conjunta (delito de lesa humanidad); gozan de unos “dones” inherentes a su personalidad: la irresponsabilidad, la proclividad hacia el delito, la ausencia total de decoro y de dignidad y, como si fuera poco, algunos gozan de una envidiable ingenuidad, para unos casos, que los convierte en los ‘hazme reír’ del país, cuando les da, sobre todo a la oposición, por promover la figura nugatoria de la moción de censura como lo es en el caso concreto que vivimos por estos días con la del Ministro de Agricultura por el sonado caso de Agro Ingreso Seguro. Dicha figura constitucional es un medio de control político eficaz y certero que tiene un Parlamento cuando éste se considera serio, digno, decoroso y, sobre todo, de una madurez política a toda prueba y que sienta un mínimo de respeto por sus electores, caso que no es el nuestro. En la actual situación coyuntural que se vive en Colombia desde hace unos cuatro o cinco años por efecto de la polarización es casi imposible que el Polo Democrático y el Partido Liberal consigan los votos necesarios para que salga avante dicha moción, debido a múltiples causas bien conocidas por la opinión; además, para este gobierno es más importante derrotar a la oposición que fortalecer la credibilidad en la democracia, y para eso tiene ‘la aplanadora parlamentaria uribista’ cómplice, indigna y presta para la obediencia palaciega en la defensa de lo indefendible sin argumentos contundentes y ausencia total de retórica y de sindéresis, lo cual deja un amargo sabor y una inequívoca certeza de que no habrá censura, pero con una esperanza viva puesta en el “vulgo”  respecto al eventual rechazo en las urnas a una nueva reelección, tanto de Congresistas como de Presidente.

Casi se puede asegurar con la certeza absoluta que AIS no entrañó beneficio económico al ministro Fernández ni al ex – ministro alias ‘ El Uribito’, pero todo apuntaba que para éste se buscaba gabelas de tipo ’clientelista’ con miras a buscar apoyo a su candidatura presidencial. Ante la contundente y bien documentada denuncia pública de la revista Cambio al programa Agro Ingreso Seguro – no se ha oído decir hasta el momento que esta ventisca hubiese llegado a los estrados judiciales –  y coadyuvada acertadamente en el  debate del Senado por los partidos de la oposición, acudió en su defensa el titular de la cartera Andrés Fernández, y en su larga exposición al poner el espejo retrovisor alcanzó a distinguir por su sombra a César Gaviria y le echó el muerto de los problemas que aquejan al campo a su apertura económica como la culpable de haber arrasado con ese sector de la economía, argumento que de paso exculpó a la guerrilla y a los fatídicos ‘paramilitares’ de cualquier incidencia en el área rural, según el ministro, el éxodo campesino obedece a otros fenómenos; descalificó a Raimundo y todo el mundo por falta de autoridad moral; sacó los refritos de financiación de campañas anteriores de Samper y Pastrana, y que los aportantes se beneficiaron en esa época con subsidios; reconoció que el programa AIS fue violentado y que unos pocos se beneficiaron en forma indebida y que ningún funcionario metió la mano, como quien dice estos subsidios se adjudicaron solos; reconoció el fraccionamiento de los terrenos para concentrar subsidios en unas pocas y poderosas familias del departamento del Magdalena; sin embargo no faltó el ‘saca micas’ de los medios de comunicación que manifestara que: “había salido bien librado” (Emisora La W). Y es tan contundente y palpable la sombra gris o casi negra que arropa este programa en su reglamentación y abusos de poder en su ejecución que el Presidente reconoció la gravedad de lo sucedido y  ordenó que se buscara la restitución de los dineros obtenidos en forma fraudulenta y determinó limitar el giro de recursos no reembolsables a grandes productores y concentrar los fondos en los pequeños y medianos agricultores. ¡Que tal esto.!!.

Los colombianos estamos curtidos y mas que acostumbrados a los sobre saltos, taquicardias, risa, rabia y, casi, al borde de la afasia, por cuenta de los cotidianos escándalos de todos los pelambres que ocurren en el alto gobierno desde hace varias décadas, como el caso de la Handel en el gobierno de López Pumarejo; las amanecidas de Valencia en la casa de Blanca Baron; los escándalos en el ministerio de Agricultura con Lleras y Nacho Vives; la finca La Libertad en los Llanos de López Michelsen; el apagón de Gaviria; el elefante de Samper; el Caguán de Pastrana y el de Uribe, quien es el campeón y nadie lo igualará, ni mucho menos lo superará. No se puede comprender el enorme impacto que causó y sigue causando en la opinión pública, incluyendo al Uribismo y al Uribato, menos en los ‘padres de la patria’ que se mueven en el albañal como peces en el agua, el escándalo de Agro Ingreso Seguro, siendo un ‘pecadillo venialísimo’ frente a los enormes pecados capitales cometidos en la “era Uribe”y de los cuales ni siquiera se han sonrojado, pero que han servido de lastre y vergüenza ante los ojos de la comunidad nacional e internacional. Lo que si parece es de que este episodio está haciendo mella en la conciencia de muchísimos lacayos ciegos y pusilánimes incondicionales de este régimen. Lo que si queda claro y bien definido de esta fallida moción de censura es de que la oposición debe tomar muy en cuenta para futuro los siguientes aspectos puntuales: debe olvidarse, por ahora y mas en este gobierno, de promover ante ese foro inocuas, agotadoras y desviadoras mociones de censura; limitarse en el senado a hacer denuncias públicas de cara al pueblo con pruebas contundentes, sin que medie citación de cuerpo presente del funcionario, corriendo traslado de pruebas a la autoridad competente y al inculpado para que éste por el medio que estime conveniente presente sus descargos y se rasgue en solitario sus vestiduras, sin ser acolitados por “vendidos” que se prestan para el juego de la ‘solidaridad de cuerpo’, haciéndose, eso sí, un seguimiento serio a la investigación, teniendo la certeza que el debate será un éxito contundente, como el que tuvo AIS.  Con esto se evita tanta pantomima, tanta mentira y se tiene un poco de consideración con un pueblo inerme y que no se vea obligado a mirar caras sonrientes y conniventes con el nuevo triunfo del delito.