22 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una crítica a «Agro, Ingreso Seguro», como modelo de desarrollo

11 de octubre de 2009
11 de octubre de 2009

Agro Ingreso Seguro nace con el fin de brindar apoyo y ayuda estatal a los productores agrícolas. Según el artículo  2 de la ley 1133 de 2007, por medio de la cual se creó el programa, el propósito de esta ley es “promover la productividad y competitividad, reducir la desigualdad en el campo y preparar al sector agropecuario para enfrentar el reto de la internacionalización de la economía”. A renglón seguido dice: “En tal sentido, se propenderá por el ordenamiento productivo del territorio y la empresarización del campo….”

En este orden de ideas, este programa parece una buena iniciativa porque pretende proteger al productor colombiano en época de apertura económica, donde la competitividad y productividad juega un papel determinante para afrontar con éxito la internacionalización de nuestra economía.

La disyuntiva se presenta al ver que el acceso a este programa no se ha hecho  con equidad; la aplicación de su asignación, distribución y acceso no parece ser del todo transparente.  Quienes se han  beneficiado son personas que tienen capacidad económica. Además,  varios miembros de una misma familia aparecen recibiendo ayudas del Estado. Es decir, el pequeño productor agrícola no se beneficia. Pero, en este caso concreto, ¿qué implicaciones puede tener la aplicación que se hizo de AIS? Que no se está cumpliendo el precepto de la igualdad de oportunidades.
Por lo visto hasta el momento, los beneficiarios son personas que fácilmente pueden acceder a préstamos bancarios; y con este programa se les brinda recursos sin necesidad de contraprestación económica alguna, es decir, no deben hacer devolución u otro tipo de pagos  por el beneficio recibido. Caso contrario sucede con un campesino minifundista, que no cuenta con ayuda de este tipo pues los dineros que reciben son reembolsables. Ellos no pueden acceder con facilidad a préstamos bancarios. Tenemos una gran población en estas circunstancias.
Por estas razones, no se cumple con uno de los objetivos de AIS plasmados en el articulo transcrito anteriormente, pues de ninguna manera se está logrando disminuir la desigualdad en el campo; este tipo de programas hacen referencia a un modelo pro-rico, es decir, se actúa en beneficio de los mas adinerados, bajo la premisa de  generación de empleo digno. Bajo este tipo de preceptos, nunca obtendremos que nuestros campesinos alcancen condiciones de vida dignas, logrando  convertirse en empresarios de su propia tierra. (Si es que poseen).
Sería interesante que este tipo de programas que generan oportunidades se aplicara también para los menos favorecidos. Y sería más interesante todavía, articularlo con programas como Juntos de Acción Social, con el fin de quer mientras se da pescado se enseñe a pescar.