21 de noviembre de 2019
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Nuevo libro del historiador Víctor Zuluaga Gómez

6 de octubre de 2009
6 de octubre de 2009

En sus indagaciones sobre la Nueva Historia de Pereira encontró varios filones por donde ha venido incursionando. Hoy,  con los nuevos datos encontrados en el Fondo Tomás Cipriano de Mosquera del Archivo Central del Cauca, en Popayán, se detuvo a analizar el ambiente político, militar y religioso que se vivía en la región  antes de la fundación de Pereira.

En esta obra se rescata la vida del general Manuel María Victoria;  el autor utilizó el género narrativo para mostrar, a través de la vida del General, “los acontecimientos locales, regionales y nacionales que estuvieron vinculados con el destino de la ciudad de Pereira”. Al respecto dice el autor que “No podría decir que es una novela, ni un texto histórico, sino el relato de la vida de un hombre de unos grandes méritos en la medida que fue un caucano hijo de esclavos, que logró hacer una carrera política y militar que le valieron grandes honores, en una época en la cual los afrodescendientes estaban imposibilitados para cualquier ascenso social o político”.

La obra se desenvuelve en un agradable y ameno recorrido que comprende siete capítulos, cada uno de ellos dividido en temas bautizados con nombres atractivos y sugestivos.

En el primer capítulo, Las religiones políticas, se hace un rápido seguimiento histórico a este importante tema para mostrar el contexto mundial. Se hizo mayor énfasis en la Revolución Francesa por su enorme influencia en la Independencia y en las reformas que se aplicaron en nuestro país. El capítulo culmina con una fugaz mirada a la vida política y religiosa que se vivía después de conformada la república de Colombia. Se incluye en el análisis a los caudillos y a los dirigentes políticos que surgen y el momento que se vive con la llamada “Revolución de Medio Siglo”.

El capítulo siguiente, De soldado a forajido, es apasionante porque se desarrolla un tema novedoso. Es el rescate de ese personaje llamado Manuel María Victoria, hijo de esclavos, un soldado rebelde e irreverente que desde los 18 años asistía a las reuniones de las Sociedades Democráticas. El autor va desarrollando una película donde el personaje central es el medio para mostrar con claridad la confrontación política, religiosa y militar, entre antioqueños y caucanos.

A mediados de siglo XIX Manuel María Victoria comandaba una cuadrilla alimentada con negros libertos y la imagen del Negro Victoria se hizo conocida en una amplia región, donde “los mercaderes o viajeros que buscaban embarcarse para Buenaventura, pagaban una especie de peaje para evitar que sus mercancías o sus equipajes fueran retenidos por el grupo de hombres comandado por él”. Pero no querían que se les señalara como bandoleros o asesinos sino como “vengadores de los sectores populares”.

En el siguiente capítulo, Los aliados para la guerra, hay numerosos protagonistas pero se destacan las figuras de Mosquera y Obando, quienes jugaron importante papel durante el período señalado. En este ambiente se analiza la situación de la futura aldea de Pereira y la actitud positiva de la clase política caucana frente a la colonización del norte del Cauca,  protagonizada por los antioqueños en Salento, Cartagoviejo, Santa Rosa de Cabal, Chinchiná y Aldea de María. Muestra la fundación de Pereira “por dentro” y  la posición de dos personajes claves: Guillermo Pereira Gamba y Ramón Elías Palau.

En un nuevo capítulo se describen Los sinsabores de la guerra. Los acontecimientos se inician con el escándalo que significaba la participación de la mujer en la guerra. En febrero de 1860 llegó a Popayán Manuel María Victoria “acompañado de su enorme lanza y de su compañera, la negra Dolores. Estaba prohibido que las mujeres hicieran parte del ejército y su labor se limitaba a acompañarlos en la retaguardia para prepararles las comidas y socorrer a los heridos. Pero nunca su oficio podía ser el de combatir”. De un modo casi novelado por la forma de la narración, con apoyo documental, se muestra la intensidad y la realidad de la guerra. Culmina esta parte con la paz que se firma entre Antioquia y el gobierno de Mosquera y con el asesinato de Julio Arboleda, en 1862.

El siguiente tema se titula Los colonos en el limbo. En la obra se plasma la emoción que sienten los colonos de Cartagoviejo o “Villa de Robledo” con la noticia del fin de la guerra. Ahora pueden pensar en la fundación de la aldea y se agitan, entusiasmados, los pobladores ubicados a orillas de las quebradas de Egoyá y La Dulcera, en Matecaña y en Frailes. La Salina de Consotá se anima por el frenesí colectivo.

Un nuevo capítulo muestra el difícil ambiente social, económico y político, después de la guerra. Con el tema El nuevo ordenamiento político y religioso el autor aborda algunos subtemas de palpitante importancia: El caso de Panamá, Las relaciones con Francia, La Convención de Rionegro, El papel del clero en la economía, Religión y guerra, Religión y política, Religión y racismo, Religión y territorio.

 En los últimos párrafos hay un buen planteamiento sobre la rivalidad que se fue acrecentando entre el Cauca, la ciudad de Pereira y Manizales. Se muestra cómo esta última población, que fue capital de la Provincia del Sur de Antioquia, se siguió considerando “legítima heredera de la cultura paisa, con dos características bien definidas en lo que tenía que ver con su carácter conservador y religioso”. Mientras que las relaciones entre Pereira y Cartago se empezaron a deteriorar porque la influencia paisa en Pereira “se fue acentuando, quedando en una especie de limbo étnico y cultural, tanto para antioqueños como para caucanos”.

En este punto el autor hace otro importante aporte cuando plantea otros temas para la discusión: la “pereiranidad” y el “Espíritu Cívico” de los pereiranos.

Por último la obra se cierra con el capítulo Un trágico final. El autor toca un tema candente y es la agitación que se produce en Pereira, año 1868, cuando Guillermo Pereira Gamba y Jesús Sanz, reclaman terrenos baldíos que habían sido entregados por el gobierno nacional a los colonos. En el revuelo aparecen los personajes Ramón Elías Palau, el padre Remigio Antonio Cañarte y el general Victoria. Cuando agoniza la obra se presenta el tema El general Victoria: un sino trágico, que culmina con el asesinato del General en el año 1870.