21 de noviembre de 2019
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La consulta y la gran encuesta: claridad y confusión

15 de octubre de 2009
15 de octubre de 2009

El carácter de la consulta

En medio del reducido espacio político que el presidente Uribe le está dejando a la oposición, a los uribistas arrepentidos y a los uribistas no reeleccionistas, se planteó la consulta interna de los partidos para elegir  candidatos de cara a las elecciones de 2010.

Los precandidatos liberales fueron Rafael Pardo, Aníbal Gaviria, Alfonso Gómez Méndez, Cecilia López, Alfonso López Caballero, Iván Marulanda y Héctor Helí Rojas. Pero ninguno de estos personajes logró despertar, durante la campaña, el entusiasmo y fervor necesarios para sacudir al pueblo liberal, adormecido durante el gobierno hegemónico del presidente Uribe. Seguramente fue más atractiva la lucha entre las fuerzas de César Gaviria,  el ala neoliberal y las huestes de Ernesto Samper, el ala social-demócrata.

Por el Polo Democrático Alternativo se presentaron los nombres de Carlos Gaviria, Gustavo Petro y Edison Lucio Torres, quienes hacen parte de dicho movimiento político, nuevo y democrático. Ellos  representan diferentes matices y tendencias de la izquierda colombiana.

El Partido Conservador, con una historia y tradición de 160 años, suspendió la consulta pues está incorporado al uribismo, por la vocación “lenteja” de la mayoría de sus congresistas. Pero, además, los conservadores no se dejaron contar en una consulta, para no quedar en evidencia frente a liberales y polistas.

En la misma dirección se puede interpretar la ausencia de partidos uribistas en la consulta popular. Hay que tener en cuenta sus divisiones internas y el sometimiento absoluto al presidente Uribe, quien piensa que sólo él puede ejecutar sus políticas.

El ambiente para las elecciones del domingo 27 estaba bastante frío y por doquier reinaba la indiferencia. Por esta razón advirtió Rudolf Hommes, en su columna de El Tiempo, el viernes pasado, que si se impone la apatía y poca gente sale a votar “el gobierno lo va a reclamar como otra victoria y va a sentirse más autorizado para continuar cambiando las reglas de juego a favor del tercer período”.

Algo es algo y peor es nada

La abstención fue el factor dominante en la jornada electoral, pues en la consulta interna de los dos partidos, en 2006, se alcanzó el doble de votos. En este ambiente muchas personas cantaron entusiasmadas el fin de la oposición y el triunfo del uribismo, para las elecciones presidenciales de 2010; pero “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”.

Las cifras fueron bajas: un poco más de un millón de votos para el partido liberal y casi medio millón para el Polo; pero ello no significa el certificado de defunción, como se viene afirmando.

El triunfador entre los precandidatos liberales fue Rafael Pardo, con 376.739 votos; por lo tanto ganó César Gaviria, quien dijo: “después de hoy, alianza de partidos de oposición. Consulta interpartidista antes de la primera vuelta”. La consulta sirve al partido liberal para posibles acuerdos  con Germán Vargas Lleras, con Juan Manuel Santos y, posiblemente, con alguno de los trillizos (Lucho Garzón, Mockus y Peñalosa).

La votación del Polo dio como ganador a Gustavo Petro con 223.627 sufragios, frente a 203.443  de Carlos Gaviria. Sólo que para este caso las alianzas son más complicadas, pues el mismo Germán Vargas Lleras ha dicho en varias ocasiones que nunca podría  hacer coalición con el Polo Democrático, porque no comparte sus ideales.

La Gran Encuesta

La segunda gran encuesta de la alianza de medios, realizada por IPSOS-Napoleón Franco, el 29 de septiembre, arroja claridad en algunos aspectos pero contribuye a profundizar la confusión, especialmente  frente al tema de la segunda reelección. Este último es de vital importancia porque deja a varios candidatos “colgados de la brocha” sin poder hacer la campaña en firme.

No es raro que el presidente Uribe suba la intención de voto, pues lleva siete años en campaña. En cuanto al aumento del porcentaje para Petro y Pardo, se puede explicar como una respuesta al “trabajo” para las respectivas consultas de sus partidos.

Los otros candidatos se quedaron estancados frente a la confusión política que genera la pragmática indecisión del presidente Uribe. Pero también se explica por la falta de programas y porque muchos no han sido capaces de romper el cordón umbilical con el uribismo: siguen siendo uribistas, así algunos sean “arrepentidos” y otros simplemente uribistas no reeleccionistas, como Vargas Lleras, Juan Manuel Santos y  Noemí Sanín.

Nadie quiere cargar la maleta

Entre los liberales y los independientes  se fortalece la idea de las alianzas, para llegar con fuerza al debate del próximo año. Lo único claro es que el uribismo,  con reelección o sin ella, lleva la delantera después de siete años en el poder.

Al respecto manifestó Mockus que lo correcto es la consulta interpartidista para escoger un candidato que se convierta en verdadera opción: “todo el mundo reconoce que es un error ir como nos fuimos la vez pasada: Dispersos ante un uribismo unido. Ahora es al contrario: un uribismo disperso ante una oposición unida”.

Pero hay mucho candidato y cada grupo quiere sumar los votos del otro. En este punto están Sergio Fajardo, Rafael Pardo y Germán Vargas Lleras. Sergio Fajardo es capítulo aparte pues él mismo ha manifestado su deseo de ir hasta el final: por lo menos hasta la primera vuelta. O sea, es claro que nadie le quiere cargar la maleta al otro. La posibilidad del candidato único está muy lejana. Y en cuanto a Gustavo Petro y al Polo, los tendrán en cuenta para que endosen lo votos.

Es casi imposible la unión de “todos contra Uribe”. La única esperanza que tienen los candidatos es que el referendo naufrague por la cantidad de obstáculos que hay en el camino y, por último, hay que obtener 7 millones y medio de votos.