22 de noviembre de 2019
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«El sueño de la Anaconda», de Fernando Soto Aparicio

25 de octubre de 2009
25 de octubre de 2009

En este sentido, sus novelas son catalogadas como un alegato contra las injusticias sociales,  como un grito de desesperanza, como un cuestionamiento a la sociedad. Sin embargo, hay una arista en su temática que poco ha sido estudiada. Es la referente a  la  novela histórica. El escritor boyacense ha trabajado este tema con profesionalismo literario, indagando con profundidad en los sucesos que novela, guardando fidelidad a la época narrada.

“El sueño de la Anaconda”, una novela donde se relata la vida de Juan de Castellanos, el autor de “Elegías de varones ilustres de Indias”, se inscribe en este género. La novela narra la forma cómo este hombre que construyó la Catedral de Tunja llegó a las tierras de la Nueva Granada procedente de España. En un estilo narrativo que atrapa al lector desde el primer capítulo por la claridad del lenguaje, Soto Aparicio nos cuenta cómo a la edad de dieciocho años Juan de Castellanos emprendió el viaje que lo traería hasta esta tierra de la que tuvo conocimiento por las leyendas que escuchaba sobre su riqueza aurífera. Esto ocurrió en la época de la conquista.

Juan de Castellanos tuvo como preceptor a Miguel de Heredia, un hombre que hacía las veces de cura en la población española de Alanís. Este le enseñó gramática, preceptiva, oratoria, latín, historia y poesía. Con esta formación, y un espíritu aventurero que lo impulsó a recorrer el mundo, partió un día en una carabela por las aguas del Guadalquivir para llegar hasta la Nueva Granada, tierra donde ejercería oficios como sacerdote, hacendado, constructor, médico, soldado, poeta, historiador y filósofo. Además le proporcionó las herramientas literarias para emprender la tarea de escribir el libro por el cual se le recuerda: “Elegías de varones ilustres de Indias”.

La vida de Juan de Castellanos, que nació en Alanís el 9 de marzo de 1522 y murió en Tunja el 27 de noviembre de 1607, ha despertado el interés de algunos novelistas colombianos. William Ospina, en “Las auroras de la sangre”, se aproxima a su obra como poeta, relatándonos cómo concibió su obra “Elegías de varones ilustres de Indias”. La destaca como un monumento literario de la época, coincidiendo, incluso, en esta apreciación, con Gabriel García Márquez. Pero lo que logra  Fernando Soto Aparicio en “El sueño de la Anaconda” es diferente. Sobre todo porque el escritor boyacense se aproxima a la vida del personaje. En cambio Ospina hace énfasis en el análisis de la obra literaria.

En esta novela de Fernando Soto Aparicio llama la atención no solamente su lenguaje de fina arquitectura poética sino su depurada técnica narrativa. Un narrador omnisciente va conduciendo al lector  por la vida de Juan de Castellanos,  mostrándole cómo pisó por primera vez tierras de la Nueva Granada, cómo se ordena sacerdote en Cartagena, cómo llegó a lo que el escritor llama Los Estoraques de Tunja, cómo empezó la construcción de la catedral de la ciudad. En una prosa orquestal, con ritmo narrativo, escasa de diálogos, trabajada con maestría, Soto Aparicio logra una novela histórica donde el hilo argumental hace que el interés del lector no decaiga.  

En “El sueño de la Anaconda” aparece un novelista que muestra un respeto inmenso por las oraciones perfectas, bien concebidas, con encanto literario. Un escritor que teje la historia buscando entregarle al lector un producto narrativo de fino acabado, que resista cualquier análisis crítico. Pero, sobre todo, aparece un autor que investiga sobre el tema para darle  consistencia histórica al relato. En este sentido, Soto Aparicio demuestra una disciplina intelectual admirable. Porque esta novela es el fruto de un trabajo de investigación serio, donde los más mínimos detalles se tuvieron en cuenta para lograr una obra que guarda fidelidad a la época en que sucedieron los hechos narrados.