24 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El gasoducto de las Américas

18 de octubre de 2009
18 de octubre de 2009

El consumo mundial de energía se incrementa, día a día , a ritmos geométricos. La demanda supera cualquier tipo de proyección productiva. Tanto en Suramérica como en las naciones centroamericanas y también en Estados Unidos se requiere, con demanda inusitada, el gas para atender necesidades básicas de las familias como también para impulsar procesos industriales de alto nivel estratégico. Los expertos coinciden en llamar a estos tiempos: “El siglo de la energía”. Ciertamente se habla de biodiesel, bioenergía, biocombustibles, biotecnología, entre muchos bios, que traducido desde lengua primigenia hace referencia a todo cuanto tiene que ver con la vida.

Por tal motivo la trascendencia del gas en los procesos productivos megaindustriales y en las actividades fundamentales de la vida diaria es de enorme trascendencia. Su uso es esencial y cada vez va en incremento vertiginoso en las residencias, en la industria y en los vehículos, por costos y por su pureza ambiental. Colombia tiene para dar y convidar en materia de reservas gasíferas. Los estimativos son tales que se han comprobado grandes yacimientos en los departamentos de la Guajira, Cesar, Sucre y Córdoba, por ahora, es decir están localizados estratégicamente en los extremos de los territorios de la costa atlántica. Desde luego, sin descontar los existentes en los llanos orientales y algunos que puedan explorarse a lo largo y ancho de las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca, y aún en Boyacá, Cundinamarca y los santanderes, principalmente.

Ahora bien, el director del Observatorio Colombiano de Energía de la Universidad Nacional y sus analistas, han reiterado en diversos foros que en los últimos años se ha tenido una excesiva tendencia hacia el consumo masivo de gas natural tanto para países industrializados como para los que están en via de desarrollo, crecimiento estimulado por el descubrimiento de nuevas reservas, por los avances tecnológicos en materia de exploración, explotación y uso del recurso, y además porque existe conciencia mundial en relación con la preservación del medio ambiente.

Vale anotar que Estados Unidos es el segundo productor mundial de gas y el primer consumidor de este energético. Sin embargo, pese a las altas reservas debe importar cierta cantidad para abastecer su consumo interno. Las proyecciones de este país muestran que la demanda por gas natural va a crecer significativamente, sobre todo para generación de electricidad. La oferta, en cambio, muestra una tendencia a la baja y se evidencia la preocupación de esta nación por evitar la dependencia energética,
disminuyendo las importaciones vía gasoductos e incrementando las de GNL (Gas Natural Licuado). A juicio de este observatorio, Colombia, por su parte, muestra un mercado interno de gas natural desarrollado conforme a las condiciones de la demanda. El comercio externo de este bien no se ha desarrollado y tan sólo existen proyectos que se frenan o se ejecutan dependiendo de la situación política. Aun así, es importante reconocer las diferentes expectativas sobre el nivel de reservas y la masificación en la utilización del gas natural, las cuales tienden a un incremento de los diferentes usos.

Cada vez será más próspera la oportunidad comercial con la Unión Americana y los paises centroamericanos, en este sentido, para Colombia, los inversionistas así lo dejan entrever. Considera el Observatorio que actualmente el potencial del gas natural en Estados Unidos se encuentra reducido por la falta de estímulos para el desarrollo de las reservas y por las dificultades para la exploración y explotación de estas en áreas restringidas por el gobierno federal. Asegura que aproximadamente 40% del total de las reservas estimadas de gas tienen restricciones para su producción debido a la burocracia estatal y la regulación vigente. Las reservas se encuentran distribuidas en la mitad de los cincuenta estados; sin embargo, Texas, Oklahoma, Nuevo México y Louisiana concentran más de la mitad de las existencias.
 
Es de considerar igualmente, según el Observatorio que a pesar de las altas reservas, es significativo el flujo de importaciones, en el cual se hace evidente la tendencia al incremento de las mismas. En efecto, las importaciones han pasado de 4.000 millones de pies cúbicos por día (mpc/día) a más de 10.000 mpc/día, debido principalmente a la búsqueda de nuevos proveedores para evitar la de pendencia del energético, como es el caso del gasoducto proveniente de Canadá y México.
 
Los proveedores de Gas Natural Licuado de Estados Unidos son, en orden de importancia, Argelia, Nigeria, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar, Malasia, Australia y Trinidad y Tobago. En la actualidad, según el tamaño de las reservas y la viabilidad económica, en diversos lugares del mundo se proyectan y desarrollan instalaciones para la licuefacción y gasificación de gas natural que facilitan su comercialización y transporte hacia los Estados Unidos.

Las cosas pintan así bien. El Departamento de Energía de los Estados Unidos estima que se requiere adicionar 3.200 kilómetros por año de redes de transmisión de gas hasta el año 2010 a fin de adecuar la capacidad de transporte a los requerimientos del consumo.

Los proyectos de construcción y ampliación de redes de transmisión de gas se adelantan en ese país con la participación activa el sector privado, estimulado por los contratos de largo plazo para el suministro de gas a empresas distribuidoras estatales y a grandes consumidores, principalmente a empresas de generación eléctrica.

Con certeza se tiene un gigantesco potencial que puede ser aprovechado para desarrollar un gigantesco proyecto de atención de necesidades gasíferas, primero para un autoabastecimiento formidable de los colombianos, a corto, mediano y largo plazo y, luego, para cubrir desde esta esquina de Suramérica a varios países centroamericanos, a través de un gasoducto que parta de nuestra costa norte bordeando y bombeando gas a través del litoral atlántico por naciones necesitadas en el puente centroamericano como Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y aún México, hasta llegar propiamente al estado del Sol en la Unión Americana.

El sueño de desarrollar este impresionante proyecto de gasoducto, seguramente, ya está en la mente y en la mesa estratégica de planeación de grandes inversionistas internacionales que miran inteligentemente a Colombia como un escenario excepcional de producción de energía incomparable en materia de gas como también de hidrocarburos, petróleo y carbón, entre muchos otros items de importancia descomunal, -sobra agregar los nódulos polimetálicos, las arenas negras y la bauxita que nos sobreabundan en suelo colombiano-, en estos días en que la bioenergía se toma todos los campos productivos.