25 de enero de 2021
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La FIP alerta tras el asesinato del periodista Diego Rojas Velásquez

24 de septiembre de 2009
24 de septiembre de 2009

"Esta nueva muerte vil de un periodista en Colombia, por quinta vez en lo que va de año", ha declarado Eduardo Márquez, presidente de FECOLPER (Federación Colombiana de Periodistas) y vicepresidente de la FEPALC (Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe), "no sólo enluta al periodismo colombiano, sino que vuelve a mostrar el trecho que nos queda por recorrer, hasta que los trabajadores de la información puedan ejercer su oficio seguros y sin que sus vidas estén en peligro".
Desde la oficina del Centro de Solidaridad de la FIP en Bogotá (CESO-FIP), que dirige Márquez, señalan la multiplicidad de las amenazas que pesan contra los periodistas colombianos, que incluyen a grupos armados y paramilitares, delincuentes y traficantes de droga, pero también -en otros casos- a determinados miembros de la fuerza pública, funcionarios y ex funcionarios.
"El trabajo de CESO-FIP ha contribuido a mejorar la seguridad de los periodistas en aquel país?, ha declarado Paco Audije, Secretario General Adjunto de la FIP, ?pero sigue habiendo ataques y asesinatos que nos alertan sobre el nivel de impunidad existente. Las autoridades tienen que tenerlo en cuenta cada vez que pedimos protección para nuestros colegas en aquel país".
El alcalde de Supía, de donde era originario el asesinado, ha dicho en el Diario La Patria que "hasta el momento se desconocen los móviles y autores materiales del asesinato y que no se conocían amenazas que hubiese recibido el periodista".
Tanto la FIP como la FEPALC exigen una investigación auténtica y lo más rápida posible, para que este execrable crimen no quede impune y sus autores materiales e intelectuales sean identificados, procesados y castigados.

El asesinato

Manifiestámente, Diego Rojas Velásquez, que trabajaba en la televisión comunitaria Supía TV,  cayó en una trampa antes de ser asesinado en la noche del 22 de septiembre de 2009 cerca de Caramanta (Departamento de Antioquia, Noroeste). Residente en Supía, en el vecino Departamento de Caldas, el periodista había recibido antes una llamada, indicándole que tenía que cubrir un hecho noticioso.
"El móvil del asesinato no se conoce todavía, pero la redacción de Supía TV no ha mencionado la existencia de ningún tipo de amenaza previa. Sin embargo, debe tenerse prioritariamente en cuenta la hipótesis profesional, habida cuenta de las circunstancias en que murió Diego Rojas Velásquez y las informaciones de tipo judicial que habitualmente trataba. Envíamos todo nuestro apoyo a la familia de la víctima y al equipo de Supía TV. Desgraciadamente, la muerte de Diego Rojas Velásquez viene a recordarnos que los medios de comunicación siguen corriendo el peligro de verse permanentemente acechados, y muy especialmente los comunitarios instalados en regiones donde subsisten focos del conflicto armado", declaró Reporteros sin Fronteras.
Diego Rojas Velásquez fue asesinado de cuatro disparos cuando, hacia las 18,30 horas, estaba llegando a Caramanta. El periodista acudía al lugar justo después de haber recibido una llamada en la redacción de Supía TV. Descrito como "apasionado" de su trabajo, Diego Rojas Velásquez llevaba dos meses trabajando en el canal comunitario, que emite para los municipios de Supía y Riosucio. Fundamentalmente se dedicaba a tratar asuntos como de salud o la educación aunque "le gustaba la crónica roja", dijo a Reporteros sin Fronteras uno de sus colegas caldenses.
En la región está disminuyendo el número de homicidios, atribuídos generalmente a la delincuencia común. En la zona estuvo durante mucho tiempo presente la guerrilla de las FARC, y todavía quedan algunos focos de ella.
El asesinato de Diego Rojas Velásquez eleva a dos el número de periodistas asesinados en Colombia desde el comienzo del año 2009, probablemente por motivos relacionados con la profesión. El 24 de abril mataron, en el Departamento de Cauca (Sudoeste) a José Everardo Aguilar, cronista de las emisoras Radio Super y Bolívar Estéreo.