20 de noviembre de 2019
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina
Aguas de Manizales. Banner octubre de 2019.

Más de lo mismo.

11 de agosto de 2009
11 de agosto de 2009

A Fidel Castro se le puede acusar de todo, menos el de aprovecharse el poder para desfalcar en su favor o de otros el fisco nacional, y no se puede decir lo mismo de otros dictadores latinoamericanos que desangraron las finanzas de sus países y luego salieron a disfrutar de sus jugosas consignaciones en bancos suizos.

Podríamos decir lo mismo de Chávez, no creemos, sinceramente que sea un hombre ambicioso desde el punto de vista económico, su afán, sus ansias no van más allá de un narcisismo enfermizo, por definición, que desde luego sí favorece a sus más cercanos colaboradores, que pueden beneficiarse de tanto poder concentrado.
Y podríamos seguir pasando revista de la situación en Honduras, en Ecuador,  en Bolivia, en Colombia, países todos en donde se ha recrudecido la fiebre por permanecer en el poder por parte de sus presidentes, y también todos ellos con la característica de que lo que los anima a “permanecer” no es su propio beneficio sino el amor al poder, a la obsesión por el poder.
Me parece que en medio de este panorama, la actitud del presidente Uribe ha sido apropiada en la medida que no ha respondido de manera agresiva a las provocaciones de Chávez ni a las del presidente Ecuatoriano. Pero la gran crisis que se plantea en el comercio con Venezuela y Ecuador, también tiene que ver con unos antecedentes en donde el gobierno colombiano no ha procedido de la mejor forma: declaraciones provocadoras de los exministros Santos y Arias y la sorpresiva determinación de operar en algunos aeropuertos a aviones norteamericanos, sin que se hubiese dado un debate más amplio a tan importante decisión. Porque si bien uno de los argumentos que se ha esgrimido es el de la lucha conjunta contra el narcotráfico, no entendemos cómo el gobierno colombiano  conjuntamente con el estadounidense  no hayan solicitado  permiso a la Unión Europea para compartir bases aéreas con el fin de controlar el tráfico de armas con destino a la guerrilla y también los precursores químicos que alimentan a los tantos laboratorios de cocaína que están dispersos por todo el territorio nacional.
A simple vista se podría decir que es el resultado de una negociación entre Colombia y Estados Unidos, de manera que el TLC pueda tener un trámite más rápido y seguro en el congreso norteamericano.
No estamos de acuerdo con las actitudes de Correa ni de Chávez, pero por parte de Colombia es necesario manejar las Relaciones Exteriores con guante blanco, colocando, para comenzar a un Canciller que al hablar diga algo importante y de la mejor manera. Hasta ahora, el señor Ministro de Relaciones  se rajó en su examen en el Congreso y en el direccionamiento de su cartera.