21 de noviembre de 2019
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La región caldense en la independencia

11 de agosto de 2009
11 de agosto de 2009

Como consecuencia se inició el movimiento revolucionario alimentado por dos fuerzas: el nacionalismo y el sentimiento religioso.

El movimiento repercutió en las colonias  hispanoamericanas, donde se formaron numerosas juntas, algunas partidarias de Fernando VII y las otras de la independencia total. En este punto se desataron los movimientos libertarios que se iniciaron con el levantamiento de Quito, en agosto de 1809. El proceso emancipador tomó fuerza en las poblaciones de Cartagena, Cali, Socorro y Pamplona pero alcanzó el momento cumbre en Santafé, el 20 de julio de 1810, cuando el pueblo se enfureció y se lanzó a buscar la independencia.

En la Vega de Supía y en Riosucio aparecen los “chisperos”

En las poblaciones coloniales de Marmato, Supía, Quiebralomo y Ansermaviejo el orden público se fue alterando por la declaración de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca, el 1 de febrero de 1811. Las ciudades eran Buga, Anserma, Toro, Cartago, Caloto y Cali; la Vega de Supía pertenecía a la jurisdicción de Ansermanuevo y por lo tanto quedó involucrada en la “declaración de independencia” de dichas ciudades.

Las localidades mineras de nuestra región se caracterizaban por la presencia de esclavos afrodescendientes en Marmato y Supía, donde había poderosos dueños de minas y de haciendas. En las demás poblaciones hacía presencia una abundante población en los resguardos indígenas, así como numerosos grupos de mestizos vinculados, como trabajadores independientes, a minas y haciendas.

Los habitantes de la Vega de Supía y Riosucio se fueron alineando en dos grupos políticos y culturales: patriotas y realistas. El primer grupo recibió la influencia del sacerdote José Bonifacio Bonafont, quien llegó del Socorro, desterrado por su militancia a favor de la independencia. Los realistas, una pequeña población de blancos, dueños de minas residentes en el antiguo Real de Minas de Quiebralomo, recibían el alimento ideológico del sacerdote José Ramón Bueno. La población de Quiebralomo, que más adelante se vinculó al nuevo poblado de Riosucio (fundado en 1819) participó, decididamente, en la lucha por la independencia. Su alcalde Miguel Lozano, adhirió a la Junta de Cali, en marzo de 1811, y contribuyó con dinero. Un año después se envió el primer contingente de soldados a la ciudad de Popayán.

Este ambiente fue favorecido por los grupos de “chisperos” que agitaron la chispa de la independencia en las diversas poblaciones. La situación se caldeó porque la región era paso obligado de los ejércitos que se movían entre Antioquia y Popayán y, por lo tanto, se presentaron varios combates en la zona.

Popayán estaba ocupada por los españoles y los supieños adhirieron a la República Antioqueña que era patriota. El Acta de Independencia de Supía se firmó el 28 de noviembre de 1813, convocados y reunidos en la casa del señor cura. Pero parece que no fue una declaración espontánea sino inducida por el comandante de las tropas antioqueñas, a su paso por la Vega de Supía. Sobre este aspecto escribió Alfredo Cardona Tobón que “la columna paisa enviada por Juan del Corral llega al colmo de desperdiciar un tiempo precioso ampliando la influencia de Antioquia, en vez de auxiliar a Nariño que lucha sólo y en desventaja en las tierras del sur” (Los Caudillos del Desastre. Guerras Civiles en el Siglo XIX).

Pero Ansermaviejo, o Santa Ana de los Caballeros, también se había sumado a la causa de la independencia. El 5 de junio de 1811 los cabildantes designaron vocero para que los representara en la Junta de las Seis Ciudades Confederadas del Valle del Cauca. Y durante la guerra civil se siguió fortaleciendo el sentimiento independentista de los pueblos de la región (La Vega, Quiebralomo, La Montaña, Ansermaviejo).

En los años del régimen del terror impuesto por los españoles, numerosos patriotas se internaron en los escarpados bosques que rodeaban las poblaciones y, desde allí, se mantuvieron activos siguiendo el curso de los acontecimientos. Después del triunfo de Boyacá llegó el oficial republicano Custodio Gutiérrez, quien recorrió La Vega de Supía y Anserma y dispersó a los grupos realistas dirigidos por los comandantes Mendiguren y Simón Muñoz (José M. Restrepo “Historia de la Revolución de la República de Colombia”).

Los colonos pescaron en río revuelto

En el mes de septiembre de 1810 se estableció en Antioquia la primera Junta de Gobierno, que influyó en el sentimiento emancipador de los habitantes de Arma, y en los colonos que se estaban internando hacia el sur. Más tarde, en 1814, llegó Francisco José de Caldas quien, obedeciendo una orientación del presidente de Antioquia, Juan del Corral, fortificó los pasos de Bufú, la Cana y Velásquez sobre el río Cauca, ante una posible invasión del ejército español.

En este momento los colonos, ubicados en territorio de los futuros poblados de Aguadas, Pácora y Salamina, recibieron influencia ideológica desde la Vega de Supía por una vía y desde Rionegro, por el norte. Después, en 1816, cuando el español Francisco Warleta penetró el territorio antioqueño los colonos avanzaron hacia el sur, por el “camino de indios” y, aprovechando el desorden de las guerras civiles, organizaron fincas y fundaron colonias.