22 de enero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Buscando la bacteria del cáncer de colon

23 de agosto de 2009
23 de agosto de 2009

Éste es el hallazgo que acaba de publicar en la revista 'Nature Medicine' un equipo de investigadores dirigidos por Cynthia Sears, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins de EEUU.

Sears tuvo sus primeros contactos con 'Bacteroides fragilis' (ETBF) hace dos décadas, en un campo de refugiados de Tailandia; donde los niños se veían especialmente afectados por las diarreas causadas por este patógeno al beber agua contaminada.

Se calcula que la 'Bacteroides fragilis' está presente en un 25%-30% de los intestinos de adultos y niños. En la mayoría de los individuos, su presencia es totalmente asintomática, pero en otros casos, segrega una toxina específica para las células de la mucosa intestinal, causante de diarreas y problemas inflamatorios.

Un vínculo con el cáncer

Hace pocos años, un estudio de investigadores turcos, descubrió que hasta un 40% de los pacientes con cáncer de colon tenía este microbio en sus intestinos; y Sears se preguntó si la bacteria podía estar detrás de la aparición del tumor.

El equipo estadounidense, en colaboración con el Centro de Medicina Tradicional de Taiwán, llevó a cabo sus investigaciones con un grupo de ratones portadores de un gen promotor del cáncer colorrectal, el llamado APC.

Los animales que fueron infectados con una cepa tóxica de 'B. fragilis' sufrieron primero diarrea, después inflamación de los tejidos intestinales y, a las pocas semanas, sufrían varios tumores que poblaban todo el colon. Ninguno de estos problemas apareció en otros animales infectados por un subtipo de la bacteria incapaz de generar la toxina.

Los especialistas explican que los roedores presentaban niveles inusualmente elevados de varias proteínas conocidas por desencadenar la inflamación de los tejidos (como pStat3 y Th17).

Aunque aún es pronto para saber qué es lo que ocurre en el intestino humano, Sears no descarta que la bacteria sea capaz de ocasionar una inflamación crónica de los tejidos que acabe por abrir la puerta a la malignización de las células y, a la postre, la aparición del cáncer. De ser cierta su suposición, auguran, "podríamos estar ante 'el H. pilori' del cáncer de colon".