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¿Dónde está la diplomacia?

23 de julio de 2009
23 de julio de 2009

Las consecuencias de la “Operación Fénix”

Las desgracias se agudizaron cuando el ejército colombiano irrumpió en territorio ecuatoriano, el primero de marzo de 2008, para bombardear el campamento de Raúl Reyes, operación que arrojó un saldo de 26 muertos. Ya venían mal las relaciones por las consecuencias de las fumigaciones contra cultivos ilícitos en la frontera, pero se agravaron por la “Operación Fénix” donde murió un ciudadano ecuatoriano.

Los presidentes no dialogaron en su debido momento y tampoco lo hicieron sus cancilleres. Reinó la soberbia y la intransigencia. El jefe de la diplomacia, Fernando Araújo, no estaba en su sitio.

Y llegó la cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo. Daba grima ver a los presidentes Chávez, Correa y Ortega atacando a Uribe. Nuestro canciller, Araújo, leyó muchos comunicados pero no ejerció como un verdadero diplomático. En cambio la prensa internacional mostraba el ajetreo de Chávez y Correa, desde que se divulgó la noticia del bombardeo al campamento de Raúl Reyes. Mientras tanto Colombia no tenía embajadores en todos los países y a muchos les faltaba experiencia.

Durante esta nefasta semana el gobierno colombiano quedó aislado en América Latina y sólo recibió el apoyo del presidente Bush.

En la cumbre del Grupo de Río el presidente Uribe tuvo que actuar con humildad. Avanzó en actitud sumisa para estrechar la mano del mandatario ecuatoriano, quien le entregó una mirada aplastante, cargada de soberbia y odio, para que la registraran los medios.

El bombardeo sigue retumbando

Hubo oportunidad de mejorar las relaciones con Ecuador, pero la falta de gobierno y los enredos de la parapolítica, yidispolítica, referendo, falsos positivos y reelección, parece que no lo permitieron.

En cambio el gobierno ecuatoriano siguió rumiando la rabia que le produjo el bombardeo a Reyes, o la violación de su territorio; además, no perdona la injuria que significó ver a su ministro Gustavo Larrea en la picota pública acusado de ayudar a la guerrilla de las FARC y el banquete que se dieron los medios por la información encontrada en los computadores de Reyes. Y está llegando la venganza: la orden del juez ecuatoriano contra el exministro Juan Manuel Santos. Independiente del esperpento jurídico que significa dicha orden de captura, el incidente internacional tiene que preocupar al gobierno colombiano.

Pero parece que no tenemos un canciller con la talla y medida para semejante conflicto. El presidente Uribe dijo que el problema hace parte de “una guerra que desde sectores internacionales adelanta el terrorismo”. Ante las palabras del mandatario colombiano respondió Correa: “Terrorismo es bombardear a los países amigos… Han dicho que era una agresión contra Colombia… Agresión es tirar bombas a sus vecinos, no empezar procesos judiciales, creo que están confundidos por sus ínfulas imperiales, pero Ecuador es un país soberano”.

Así no podemos superar las hostilidades porque Ecuador ya acudió a la Corte Internacional de La Haya por los efectos  que causan las fumigaciones contra los cultivos ilícitos en la frontera y también asistió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la muerte del ecuatoriano Franklin Aisalla en el campamento de Reyes. Para el presidente Correa los derechos de Ecuador no han sido reivindicados y esta es la razón de la ofensiva diplomática y de las demandas judiciales para que se condene a Colombia.

Para completar el cuadro de la cruda realidad tenemos que volver al computador de Reyes; se dice que el tema le produce escozor al presidente Correa. En una columna en Wall Street Journal se publicaron varios apartes de correos que dejan muy mal librado al exministro de Seguridad del Ecuador, Gustavo Larrea. Al respecto explicó el primer mandatario de los ecuatorianos que era parte de “Una campaña de rumores y agresiones de Colombia hacia Ecuador”. Y su embajador ante la Casa Blanca expresó, de un modo contundente, que “Funcionarios colombianos han decidido proveer información engañosa que daña la imagen de Ecuador”.

Esta es la razón de la venganza ecuatoriana y ayuda a explicar la orden de captura contra Juan Manuel Santos (Semana, julio 6-13, 2009).

Pero queda la pregunta: ¿Por qué el gobierno colombiano tiene tan descuidada su política internacional?