11 de noviembre de 2019
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La sospecha supone reflexión

15 de junio de 2009
15 de junio de 2009

El funcionario público debe oír a la opinión pública y entender que las funciones del empleado al servicio del Estado, pueden ser vigiladas por quienes conformamos ese Estado, que por supuesto, es el que preside los destinos colectivos de la sociedad como la entidad que nos asocia y razón por la cual a todos nos pertenece, con derechos e igualmente con deberes.
Es cierto que el Instituto Departamental de Tránsito del Quindío, Idtq, promueve campañas conforme a las funciones que son de su competencia. Pero que se han cometido desafueros, que se han cometido abusos, por supuesto que sí. Las tareas de control que están en el deber de adelantar las autoridades de tránsito, no tienen porqué llevarse a cabo en los extramuros, como si fuera indispensable hacerlas al escondido. Eso pasa con frecuencia en un sector que se les convirtió en sitio preferido. Es como una tendencia de los guardas esperar al extremo norte de la avenida Centenario, antes del cruce que hacia la derecha conduce a Calarcá y por la izquierda a la primera intersección de la doble calzada Armenia-Pereira.
Que algunos sean funcionarios de carrera, qué nos importa. Que hay guardas idóneos y responsables, no lo dudamos, pero que en no pocas ocasiones se evidencian irregularidades, tampoco hay ninguna duda.
Ahora es al señor gobernador del departamento Julio César López Espinosa, a quien solicitamos instruir a los funcionarios de tránsito. Que aprendan de su actitud frente a la prensa cuando se le formulan críticas públicas. No estamos dispuestos señor a gobernador, a que sus subalternos del Instituto Departamental de Tránsito del Quindío, Idtq, nos traten de falsos y calumniadores cuando quiera que no estén en condiciones de entender nuestro papel y de aceptar sus errores. Más lucimiento es lo que reclama la gente del Quindío de los funcionarios públicos que desempeñan cargos en instituciones prestadoras de servicios. Competencia e idoneidad para ejercerlos. Respeto a los usuarios y estimación a las dignidades públicas sociales y políticas.
En estas mismas notas editoriales hemos reconocido el desempeño favorable de las autoridades de tránsito de Armenia, especialmente en lo que tiene que ver con sus campañas educativas, tanto a conductores como a peatones. Les hemos criticado cuando ha habido necesidad de hacerlo con el mismo inquebrantable propósito de defender los intereses ciudadanos. La Secretaría de Tránsito y Transporte de Armenia, Setta, contará incondicionalmente con la compañía de La Crónica del Quindío en sus campañas de educación ciudadana.
Nuestras sugerencias al Instituto Departamental de Tránsito del Quindío, Idtq, tienen el mismo fin y se orientan hacia el único propósito de estar al servicio de la comunidad quindiana. El instituto como los organismos de tránsito en Colombia tienen la facultad de conformidad con la ley, de ejercer control vial en su jurisdicción. Eso está dentro de sus deberes, pero la ley no les señala a las autoridades de tránsito que alarguen sus atribuciones y mucho menos que se cometan abusos con la ciudadanía.
Que sepan las autoridades de tránsito del departamento que se sospecha el bien y el mal y que tengan claro que se recela el mal y no el bien. Tenemos nuestras sospechas y nos apoyamos en las numerosas quejas ciudadanas. Y como somos recelosos del mal por principio y convicción, lo seguiremos haciendo como intérpretes del sentimiento ciudadano y como aliados permanentes de las mejores costumbres.