20 de enero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No todo lo que parece lícito resulta ético

21 de mayo de 2009
21 de mayo de 2009

Este es un debate de ética pública y el Gobierno, durante su defensa la semana pasada en el Senado, dijo una cosa que es vergonzosa: que los funcionarios tienen que regirse únicamente por la Ley. De esta forma, están confundiendo la moral.

¿No son conceptos que caminan juntos?

La moral y la ética hacen la diferencia entre lo bueno y lo malo, y la Ley entre lo lícito y lo ilícito. Muchas veces estos conceptos pueden coincidir, pero en otras ocasiones no.

¿Tomás y Jerónimo Uribe pudieron actuar dentro de la Ley pero sin ética?

Mi función como Senadora es de control político, y en ese campo he descubierto que en Colombia se está montando un tipo de empresario que no construye desarrollo con base al esfuerzo y a la generación de empleo, sino  que se beneficia de decisiones públicas. Y los hijos de Uribe son una muestra.

¿En qué momento de la negociación faltaron a la ética?

Fue evidente que se beneficiaron de una decisión del Alcalde de Mosquera de cambiar de denominación del uso de esos suelos. Luego, los Uribe vendieron unos terrenos a una empresa del Alcalde a muy bajo precio. Todo  termina en un nuevo beneficio cuando se declara esa zona franca.

Los hijos de Uribe dicen que esa zona tenía una proyección industrial desde 2000…

No entiendo por qué los funcionarios y subalternos del presidente Uribe no se preguntan cómo  va a caer al país que los hijos estén aprobando una zona franca. El pecado de fondo es que por esas decisiones los precios de esos terrenos pasaron de 30 millones de pesos (unos USD 13 686) a 3 000 millones (USD 1368 613) en un solo día. Los argumentos pueden ser legales, pero no éticos.

¿No es también un debate cultural? Al hermano del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, que es de oposición, se le acusa de manejar cargos e influencias.

Por eso, el tema de fondo es que hay unos nuevos empresarios que se benefician de decisiones políticas.  Ese modelo es lo que me preocupa, y el llamado que hago a los empresarios de siempre de mi país es que no se enriquezcan financiando la campaña de un Alcalde para que luego se tomen medidas en su beneficio.

¿Y la permisividad social ante este comportamiento? El funcionario público está expuesto a cumplir favores, empezando por su familia. Esa práctica es aceptada en nuestros países.

Pero hay que frenarla. Tomás y Jerónimo han hecho empresa desde que Uribe está en el poder. Si la sociedad no censura estas prácticas, por lícitas que parezcan, en poco tiempo veremos, como de hecho ya está pasando, a muchos empresarios querer tener a los hijos de Uribe como accionistas en negocios caracterizados por la especulación.

¿Usted cree que la sociedad colombiana ha censurado este escándalo?

La opinión de la mayoría de los columnistas de este país fue clara en juzgar a los hijos del Presidente. Pero del lado del Gobierno es evidente el abuso del poder. El argumento que esgrimió el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuloaga, fue un campanazo para la gente decente de este país.

¿Qué dijo?

Que los funcionarios pueden ser buenos o malos mientras cumplan con la Ley. Ese argumento es la desnudez total de que la ética no funciona.

En cambio, ¿sí funciona la influencia presidencial?

A tal punto llega el abuso del poder que, al día siguiente del debate en el Senado, los hijos de Uribe tuvieron una exposición tan grande en los medios de comunicación que, acá en Colombia, no la tiene nadie, excepto su padre. Visitaron canales y emisoras defendiéndose solos, sin que nadie los contradiga. Eso se llama abuso de poder, acabando con cualquier principio de igualdad democrática.

¿Los hijos del Presidente terminaron de defenderse?

El peligro inmenso no es que ellos sigan haciendo negocios, sino que en el país se use ese modelo de vinculación política y especulación, para hacer dinero. Ahora dicen que parte de las utilidades del negocio de los terrenos será para hacer obra social.