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“El café ha sido y es la salvación de nuestro campo”

31 de mayo de 2009
31 de mayo de 2009

Gabriel Silva Luján
Por Ossiel Villada Trejos
El País, Cali


Gabriel Silva Luján, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, analiza el presente y futuro del sector. “No estamos en crisis”.

¿Las importaciones de café no son algo nuevo en Colombia, pero muchos dicen que las que se están haciendo ahora son una muestra de que la caficultura está en crisis. ¿Qué responde frente a esa interpretación?

Las importaciones de café a Colombia son permitidas desde octubre de 2004 como resultado de acuerdos comerciales establecidos por el Gobierno Nacional. En virtud de esos acuerdos, el café importado sólo proviene de Ecuador, Perú y Brasil, y se destina para la producción de café soluble de consumo interno.

Durante los primeros cuatro meses del año se ha dado un incremento de las importaciones de café, que responde a la menor oferta de café colombiano, el cual es destinado en un 97% a la exportación. Por eso la industria tostadora ha tenido que importar materia prima. Pero esta situación, de ninguna manera, es reflejo de una crisis en la caficultura colombiana.

No vemos una amenaza en los niveles de producción de café actuales, debido a que se encuentran explicados por la renovación de cafetales, política que le permitirá al país mantener su posición en el mercado internacional y lograr cosechas superiores a los 17 millones de sacos en cinco años.

Pero además, ¿qué es preferible: exportar 11 millones de sacos a dos dólares por libra o venderlos al mercado interno a precios menores? Tenemos estimaciones que nos indican que la buena coyuntura de precios internacionales les significará alrededor de un billón de pesos de ingresos adicionales a los caficultores colombianos.

¿El 2009 puede calificarse como un año malo para la caficultura colombiana, teniendo en cuenta el bajo nivel de producción que se está dando?

Es interesante observar cómo algunos insisten en decir que este es un año malo, cuando sólo en ingresos por exportaciones el país recibirá US$2.200 millones, y los cafeteros recibirán por el valor de su cosecha entre $4,3 y $5 billones, cifras no registradas en la última década.

Por ello, el nivel de producción estimado para 2009 no debe ser visto como muestra de una crisis en la caficultura colombiana, pues es el resultado de las políticas de renovación puestas en marcha por la Federación.

Al contrario, una producción de 11 millones de sacos se encuentra dentro del promedio histórico y representa el comienzo del camino que debe recorrer la caficultura colombiana para llegar a la meta de 17 millones de sacos en 2014, cifra que garantizará la sostenibilidad de nuestra actividad en el largo plazo.

Pero además, gracias a la política de valor agregado promovida por la Federación, las exportaciones de productos con valor agregado hoy representan cerca del 30% del total de ventas de café al exterior. En el pasado esa participación era sólo un 10%, lo que es reflejo de una mayor competitividad de la actividad cafetera.

Pero los críticos dicen que la baja producción obedece a que no se planificó bien el desarrollo del sector…

Como resultado de la crisis cafetera de comienzos de la década, la caficultura colombiana sufrió un proceso de envejecimiento, hasta el punto que en el 2005 la mitad del parque cafetero presentaba edades mayores a nueve años. De haberse continuado con esta tendencia, Colombia estaría produciendo hoy siete millones de sacos.

Es por esta razón que se puso en marcha el programa de renovación de cafetales envejecidos, cuya ejecución le permitirá al país mejorar su productividad, sin aumentar las áreas sembradas y aumentar su producción. Hoy, el 60% de las áreas están sembradas con cafetales tecnificados y jóvenes.

Los resultados que ya se están evidenciando reflejan que el gremio tomó a tiempo las decisiones correctas para garantizar la permanencia y sostenibilidad de su actividad.

¿Los buenos precios se van a mantener en el largo plazo o serán ‘flor de un día?

Hacer futurología sobre el tema de los precios es algo muy complicado y nosotros oficialmente no tenemos este tipo de proyecciones. Sin embargo, el comportamiento reciente del mercado nos indica que es muy factible que se produzcan en el resto del año precios internacionales en niveles favorables. Gracias a ello, el precio interno pagado a los caficultores continuará en niveles muy superiores al del año pasado.

Pero los buenos precios se pueden esfumar tan rápido como llegaron. ¿Qué hará la Federación para proteger el ingreso de las 500.000 familias caficultoras del país?

La caficultura siempre ha estado expuesta a las fluctuaciones del mercado internacional, pero ha contado con instrumentos ideados por la Federación, con apoyo del Gobierno Nacional, para la defensa y estabilización de su ingreso.

En la actualidad los caficultores colombianos cuentan con el Contrato de Protección de Precio, que les garantiza un precio mínimo por carga equivalente a $600.000. Y también cuentan con el programa Fertifuturo, que facilita recursos para la fertilización oportuna de los cultivos.

La Federación también ha hecho importantes esfuerzos para fortalecer los esquemas de venta con entrega futura, un mecanismo que les permite a los caficultores fijar hoy el precio que recibirán por la próxima cosecha. Como el precio futuro está determinado por el comportamiento actual de la cotización interna del café, el caficultor puede maximizar su ingreso.

Entre enero y mayo de 2009 se han negociado más de 872.000 sacos de 60 Kg. bajo esta modalidad. El que tiene café mañana lo puede vender hoy a futuro y aprovechar los buenos precios que se están observando.

¿Debe el país seguir sembrando café?

No tenemos contemplada la posibilidad de aumentar el área cultivada en café para garantizar la participación de Colombia en el mercado internacional.

Nuestra estrategia para mejorar productividad se centra en la renovación en zonas óptimas para la producción de café, y en la reconversión a otras actividades, de aquellas áreas en las que el cultivo de café no es viable económicamente.

Pero mucha gente cree que el café ya no es un gran negocio para el país, pues al igual que otras materias primas es demasiado inestable frente a los ciclos económicos…

Si bien los mercados de materias primas son inestables y recientemente han estado sometidos a factores especulativos, el café es un producto básico cuya demanda es poco elástica a los cambios en el precio y en el ingreso, circunstancia a la cual se añade el déficit que hay en el mercado. Por tal motivo, caídas en los precios como las observadas en otros productos agrícolas no se han presentado con esa severidad en el mercado de café.

Además, el café ha sido y será la salvación del campo colombiano. El café es un cultivo del cual dependen más de 500.000 familias que se verían amenazadas por la pobreza y la indigencia sino contaran con esta actividad.

¿Qué perspectivas le ve al mercado mundial, frente a una crisis tan profunda como la actual?

Hasta el momento la crisis económica global no ha afectado el consumo de café en el mundo, que en el 2008 alcanzó los 130 millones de sacos. Lo que sí hemos detectado es un cambio en las preferencias de consumo. Así, en el actual contexto el consumidor prefiere, por motivos de precio, disfrutar de una taza de café en su casa, en vez de hacerlo fuera del hogar.

Durante los últimos diez años el consumo de café en el mundo ha aumentado a un tasa anual de 2%, y se espera que continúe con un ritmo similar gracias a nuevos mercados como China y Rusia, y al crecimiento en el consumo de café en los países productores.

¿Qué tanto ha afectado esta crisis la estrategia colombiana de agregar valor al café para ganar más?

No la ha afectado, al contrario, esa estrategia ha sido exitosa en garantizar mayores ingresos a los caficultores y al país. Entre el 2002 y el 2008 el valor de las ventas de café con valor agregado aumentó 168%, al pasar de US$38 millones a US$102 millones.

Allí se destacan las exportaciones de cafés especiales, las cuales se han multiplicado por cuatro desde el 2002. Nuestras estimaciones sugieren que a pesar de la coyuntura internacional, escalar en la cadena de valor continuará siendo una táctica para aumentar los ingresos de los caficultores.

¿El proceso de expansión de las tiendas Juan Valdez, y la perspectiva de un negocio con Starbucks siguen en pie o ahora están ‘congelados’?

A la par de la recuperación de la situación financiera global, el precio de la acción de Starbucks ha hecho lo mismo. Hace tres meses la acción estaba a la mitad de la cotización actual. Esto nos ha llevado a esperar la ocasión propicia. Somos como un tigre al acecho de la presa, ojalá no nos pase por enfrente. Las tiendas de café, incluida Juan Valdez, han aumentado sus ventas. Como vamos, vamos bien.

  • "Los resultados del esfuerzo de renovar los cafetales ya se están observando en más productividad, lo que trae mayores ingresos. Colombia llegará a producir 17 millones de sacos en el 2014 gracias a ello”.
  • Aunque durante 2008 el alza en el precio de los fertilizantes desincentivó su uso, afectando la producción, este año se ha dado una disminución en los precios”.

    Gabriel Silva Luján

    Estudios: Politólogo con concentración en economía de la Universidad de los Andes, cursó estudios de postgrado en Economía y Relaciones Internacionales en el School of Advanced International Studies de Johns Hopkins University, en Washington.

    Cargos: antes de llegar a la Federación fue embajador de Colombia en los Estados Unidos, asesor especial del secretario general para asuntos comerciales y económicos de la OEA, y ex consejero internacional de los ex presidentes Barco y Gaviria, entre otros.

    Nacido en: Bogotá

    Estado civil: casado, padre de tres hijos.

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