23 de enero de 2021
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Carlos Alberto Oviedo: un hombre humilde que subió para caer al infierno

18 de abril de 2009
18 de abril de 2009

Con semejantes sacrificios logró superarse terminando el estudio elemental, el bachillerato y la carrera de abogado en la universidad la Gran Colombia en Armenia. Se vinculó a la política como conservador, que en esa época tenía como jefe a Silvio Ceballos Restrepo. Oviedo fue secretario de Hacienda de Armenia y alcalde encargado. Después incursionó intensamente en la política conservadora convirtiéndose en un gran jefe y siendo finalmente la máxima autoridad conservadora del Quindío. Parece que por el mismo tiempo en que ejercía la profesión como abogado penalista, comenzó a tener negocios con la gente dedicada al comercio de la droga. En efecto, él defendió a todos los mafiosos del norte del Valle, y con esas defensas acumuló un gran capital. Ya económicamente solvente compró el equipo de fútbol del Quindío. Igualmente salió electo para la Cámara de Representantes. A Oviedo lo sindicaron de muchos delitos. Se decía que había mandado a matar a una secretaria, a un mandadero de su confianza, a un comprador del café Pijao, a un economista de Montenegro y a un periodista. Parece que ninguna investigación de estas dio como resultado su captura, porque  las pruebas no ameritaron una medida de aseguramiento. Oviedo tuvo amores con una señora de apellido Castaño que era la señora de un señor Acosta, de Armenia. A raíz de esos desvíos pasionales se acusó a Oviedo de la muerte del esposo de la citada dama, acusación que finalmente terminó en su condena. Había recobrado su libertad.