15 de enero de 2021
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El desplome de las remesas

31 de marzo de 2009
31 de marzo de 2009

Ahora es el director del Banco de la República, José Darío Salazar, quien, pese a que los últimos reportes del DANE muestran los signos y síntomas de una inminente recesión por cuenta de los estragos causados por el colapso de la economía global, reincide en el desaguisado de sostener a estas alturas que “Colombia está blindada…El país no va a tener recesión económica”.

Según el DANE, en el último trimestre del año anterior el PIB tuvo una contracción del 0.7%; sólo resta que en el primer trimestre de este año se mantenga dicha tendencia y todo indica que así va a ser. De acuerdo con el Informe anual del DANE, mientras en el cuarto trimestre de 2008 la industria manufacturera tuvo una caída del 2%, en el primer trimestre de 2009 la caída fue aún más pronunciada, situándose en el 10.7%. Y es bien sabido que cuando el crecimiento del PIB es negativo durante dos trimestres consecutivos, es un hecho que técnicamente la economía está en recesión; por ello, podemos afirmar que estamos ad portas de la recesión de la economía colombiana.

Y no es para menos, dado el agravamiento de la crisis global; basta con señalar que según el más reciente pronóstico del FMI la economía mundial, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra, el crecimiento del PIB tendrá signo negativo. De hecho ya los EEUU, el Japón y la UE están en recesión y por aquello de los vasos comunicantes Latinoamérica en general y Colombia en particular están siendo víctimas de sus embates. Entre octubre y diciembre de 2008 el crecimiento del PIB en los EEUU cayó 6.5% y en el Japón el 12.1%; entre tanto en la UE la producción industrial tuvo un bajonazo en enero del 17%.

Tal y como lo vaticino la OIT, “el empleo será la principal víctima de la crisis”; las cifras son elocuentes: en Estados Unidos la tasa de desempleo ronda el 8% y se prevé que puede alcanzar el 10% antes de terminar este año; en España, que fue el primer damnificado por la crisis en la UE, registra la más alta tasa de desempleo de la Eurozona con el 14.8%, la más alta en nueve años (¡!), el doble del promedio de la UE y el propio gobierno de Rodríguez Zapatero la proyecta en un 15.9% para el cierre de 2009.

Además del comercio exterior y los flujos de capital, otro de los vasos comunicantes a través de los cuales se transmite la crisis desde su epicentro hacia la periferia son precisamente las remesas que giran los más de 5 millones de colombianos residentes en el exterior. Al afectarse el empleo se afecta el ingreso y la mengua de este resiente el monto de las remesas de los migrantes a sus países de origen. En la medida en que los inmigrantes latinoamericanos en la UE se ocupan fundamentalmente en los sectores de la construcción y de servicios, son ellos los primeros en perder el empleo y los más golpeados por la crisis. Por ello no es extraño que, como lo proyecta el BID las remesas desde el exterior hacia Latinoamérica caerán este año, por primera vez desde que se llevan registros, los cuales datan desde el año 2000.

El crecimiento anual de las remesas que fue de dos dígitos durante los siete años anteriores, se frenó en el 2008; de un 23% de incremento en el I trimestre de 2008 de las remesas a Suramérica descendió al 1%. Para la región andina el impacto de la crisis sobre las remesas fue aún mayor, el crecimiento de las mismas para tal período pasó de 18% a terreno negativo de – 12%, para una baja de 30 puntos (¡!). Ello se explica en gran medida porque las remesas de los EEUU y la UE cayeron el 31% en noviembre de 2008, al alcanzar los US $320.6 millones, US $147 millones menos con respecto al mismo mes de 2007.

Colombia es el tercer receptor de remesas, con US $4.842 millones en 2008 (2% del PIB), después de México (US $25.145 millones) y Brasil (US $7.200 millones) y en la medida que las remesas colombianas dependen en un 45% de la UE, 37.8% de los EEUU, lógicamente se han visto muy afectadas. En efecto, en el último trimestre del año anterior las remesas se desplomaron el 11.6%, para cerrar el año con un modesto crecimiento de US $332 millones, para un 7.8%, la mitad del crecimiento anualizado de 2007, cuando aumentaron US $603 millones.

El registro del primer mes de 2009 confirma dicha tendencia, al sufrir una caída del 16% con respecto a igual mes del año anterior. De acuerdo con el Viceministro de Hacienda, Juan Pablo Zárate, el gobierno espera que Colombia reciba en 2009 US $700 millones ($1.8 billones, aproximadamente, al cambio de hoy) menos que en 2008. Un millón de familias, aproximadamente, reciben remesas y las mismas se ubican entre los estratos más bajos de la población, justamente la que tiene mayor propensión al consumo. Y, claro, la baja en las remesas recibidas golpea directamente el consumo interno, que es que más está afectando el crecimiento y el empleo en Colombia, como que representa el 84% del PIB. Ello es grave, sobre todo por su impacto social, en un país como Colombia, caracterizado por tener alarmantes índices de exclusión y pobreza.

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1 Ex presidente del Congreso de la República